En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, cerca de 500 personas marcharon este domingo por las calles del Centro Histórico de Puebla, para exigir a las autoridades reforzar las acciones de búsqueda e investigación, frente a un problema social que consideran estancado.
La movilización convocada por el Colectivo Voz de los Desaparecidos comenzó alrededor de las 10:00 horas en el Paseo Bravo y avanzó hacia el Zócalo.
María Luisa Núñez Barojas, fundadora de la organización, señaló que al Gobierno “le falta sangre de madre buscadora”, ya que, pese a la creación de comisiones y leyes en la materia, persisten más de tres mil casos en la entidad.
“Tristemente, esas mesas de diálogo no alcanzan, no son suficientes y no bastan para que se investigue la desaparición de personas, para que verdaderamente se busque a nuestros desaparecidos y se les encuentre”, expresó.
La activista sostuvo que las familias que participan en las movilizaciones no buscan únicamente que se integren expedientes, sino encontrar a sus seres queridos.
“Esas familias que están aquí portando lonas, fotografías y nombres buscan a sus hijos, no por bueno, no por malo, porque son sus hijos, porque tienen derecho a buscarlos y porque ellos tienen derecho a ser buscados y encontrados. Porque a los desaparecidos se les busca, no se les juzga”, afirmó.
Núñez Barojas destacó además el impacto que las desapariciones generan en las familias, particularmente en niñas, niños y adolescentes que crecen sin alguno de sus padres, hermanos u otros familiares.
“Nosotros les hemos dicho: en la desaparición de cada persona no es sólo una persona, son familias completas: abuelos, tíos, hermanos, hijas, nietos, sobrinos. No es sólo un desaparecido”, señaló.
Al cuestionarsele sobre cuántos menores en orfandad dentro del colectivo, estimó que son alrededor de 70. Explicó que algunos eran niños cuando dejaron de ver a sus seres queridos y actualmente son adolescentes o incluso mayores de edad.
“Casi con la desaparición les ha tocado crecer con la desaparición de su papá, de su mamá, de sus tíos, de sus hermanos, de los abuelos”, indicó.
Sobre la incorporación de nuevas familias al colectivo, informó que durante este año se han sumado aproximadamente 20.
Al llegar al Zócalo, la marcha coincidió con una protesta de motociclistas en contra de la Ley Casco. Aunque inicialmente el ruido de los motores dificultó escuchar las consignas de los familiares, los conductores decidieron retirarse de la plancha principal en señal de solidaridad con las madres buscadoras.
“Los compañeros de las motos, es una forma de ayuda para nosotros muy importante; este acompañamiento es un abrazo al corazón, es un aliento a nuestro espíritu, a nuestra alma; es un mensaje de decirnos: señoras, no se rindan, no se callen y sigan luchando”, concluyó Núñez Barojas.

