Ante la presencia de operativos militares y de seguridad pública estatal al interior del estado, los chupaductos optan por “desaparecer” el combustible robado para evitar ser detenidos

 

Por Guadalupe Juárez  

Los vendedores de combustible robado han dejado de suministrarlo por menudeo en los municipios donde se ha implementado en los últimos días el operativo militar y de seguridad pública estatal para contrarrestar el delito de hidrocarburos.

De acuerdo con testimonios de pobladores de Acatzingo, Palmar de Bravo, Acajete y Quecholac, los conocidos como huachicoleros han preferido regalar los galones de gasolina antes de que sean arrestados en estas zonas, pues las penas por transportar, vender o extraer el combustible aumentan por el número de litros con los que sean encontrados.

Sin embargo, para no dejar de recaudar los millonarios ingresos por el huachicol, el crimen organizado decidió recorrer su campo de venta hacia la capital poblana, donde ya es común observar en colonias al norte de la ciudad cómo los ciudadanos acuden a ellos para llenar sus tanques de gasolina.

En colonias como Naciones Unidas, Tepeyac, San Pedro y la segunda sección de La Roma, zona aledaña al estadio Cuauhtémoc, los vecinos aseguran que observan por las noches llegar camiones de carga a distintos domicilios con bidones ocultos bajo lonas y material de construcción.

Incendio en toma clandestina en Acatzingo

Días posteriores a la descarga, testimonios que prefirieron la gracia del anonimato dijeron a 24 Horas Puebla que galones de Premium, diésel y Magna son comercializados por ocho y nueve pesos el litro, por lo que es común observar a colonos llenar sus tanques con una manguera a plena luz del día, sobre todo atrás del mercado Ignacio Zaragoza.

En la colonia Roma, entre la calle Venecia y Brindisi, con fallas en las luminarias del lugar, los colonos observan a vecinos salir de un domicilio con galones para su uso personal, el costo de combustible por litro es de nueve pesos y sólo es vendido por personas que conocen al huachicolero, quien asegura a sus conocidos adquirir el combustible en la zona de Acatzingo.

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A poco más de una hora de la capital poblana, en la comunidad de Simón de Bravo, el domingo pasado un grupo de chupaductos que mantenía resguardados contenedores de mil 200 litros de combustible en una bodega, al observar la presencia de militares en la zona comenzaron a repartir galones y a llenar los vehículos de los pobladores.

En Palmar de Bravo, un taxista aseguró que antes era común que ofrecieran el combustible robado a los automovilistas, pero desde la detención del edil de Atzitzintla, José Isaías Velázquez Reyes, dejaron de comercializar los galones del hidrocarburo; mientras, los huachicoleros les aseguran que “hay desabasto” y que no venderán más hasta que disminuyan los operativos.

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