Por: Berenice Martínez / Foto: EsImagen
El retorno obligado de migrantes mexicanos enmedio de la hostil política migratoria de Estados Unidos hacia el país abre un nuevo y complejo problema de identidad connacional: comprobar la vida que se hizo al otro lado de la frontera.
Muy pocos lo logran. Tan es así que más del 90% de los mexicanos repatriados no tiene documentos para comprobar la experiencia laboral que adquirió durante su estancia en el país vecino, detalla Cristina Cruz Carbajal, catedrática de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Por ello, de vuelta en México, es difícil para ellos incorporarse al campo laboral, puesto que su experiencia no se ajusta a la de su país, municipio o comunidad de origen.
Para Cruz Carbajal, la solución más cercana es que el registro civil homologue los nombres de migrantes y que la Secretaría de Educación Pública (SEP) facilite la revalidación de los estudios.
La compleja situación, puntualiza, también se refleja en la falta de seguridad social.
Al retornar, el migrante mexicano no cuenta con este tipo de seguridad social, aunque suele variar según el perfil de su comunidad: rural o urbana.
La experta plantea el dilema al que se enfrentan estos migrantes en el sector laboral, que optan, en ocasiones, por utilizar sus recursos y emprender un negocio.
Desde su respectiva, la reinserción laboral es el principal problema que tienen los connacionales durante su regreso.
Pero esto, en algunos casos, está ligado a que los connacionales que arriban a Estados Unidos tramitan de manera inmediata actas de nacimiento y pasaportes estadounidenses para asegurar su ciudadanía estadunidense y la de sus hijos.
Incluso, esto se puede ver en el nombre de los migrantes de segunda generación que han dejado de llamarse 'Guillermo' para convertirse en 'William', entre otros ejemplos.
El acta de nacimiento y apostillado de documentos educativos son otros roblemas severos que deben enfrentar los connacionales sin identificación.
El registro civil tiene como responsabilidad homologar nombres y lugar de nacimiento, y la SEP, por su parte, aprovechar los conocimientos de niños y jóvenes migrantes.
La catedrática de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la BUAP revela que la máxima casa de estudios en el estado presenta las mismas dificultades que la SEP para facilitar el ingreso de estudiantes deportados.
En específico al comparar los programas y planes educativos que el alumno migrante llevó en Estados Unidos.
“Muchos mexicanos también se están enfrentando a eso, los nombres de las carreras y materias no coinciden y no solo es problema de los migrantes sino en general de cualquier persona que quiere estudiar en el extranjero”, afirmó Cristina Cruz.
