Las Serpientes
Por Ricardo Morales Sánchez / [email protected]
Al interior del grupo del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador se ha abierto un gran debate: ¿qué tanto le puede abonar al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal las “figuras” de otros partidos sumadas a su proyecto?
Y es que la lucha entre los grupos de quienes han seguido a López Obrador desde la toma de Paseo de la Reforma en 2006 y los que se han incorporado de manera reciente a Morena es clara y se reflejó en la salida del primer círculo del poder del jefe de la delegación Cuauh
témoc, el ex priista y ex perredista Ricardo Monreal, cuyo protagonismo se apagó en los últimos meses.
El debate entre los lopezobradorista de antaño y los de nuevo cuño se deja ver porque hay quienes sostienen que El Peje no se debe rodear de personajes de dudosa reputación como el caso del senador Luis Miguel Barbosa Huerta, o priistas en diferentes entidades con pasados oscuros que buscan sumarse a la campaña del líder de la contienda.
Quienes defienden esta tesis aseguran que sin la necesidad de estos “advenedizos”, el tabasqueño tiene las llaves de Los Pinos en las manos y ponen como ejemplo lo que ocurre en el Estado de México con la profesora Delfina Gómez, candidata de Morena al gobierno de aquella entidad.
Delfina, dicen los lopezobradoristas de viejo cuño, es el mejor ejemplo de que con candidatos “propios” –no relacionados con el priismo– se puede competir y quizá ganar. Y no están alejados de la razón. Delfina es una profesora de bajo perfil pero que ha tenido gran impacto debido al peso del tabasqueño y su marca.
El gran dilema del movimiento de López Obrador será seleccionar en las diferentes entidades en donde también habrá elecciones, como Puebla, candidatos competitivos pero a la vez también saciar el apetito voraz de muchos priistas y no priistas que se están agregando a su movimiento con el fin de obtener dichas candidaturas.
La elección en el Estado de México es un parteaguas para todos los partidos políticos rumbo a 2018.
En el caso de Morena, si Delfina Gómez gana no sólo le dará 80% de las llaves de Los Pinos a López Obrador, sino que también comprobará que la tesis de los lopezobradoristas de viejo cuño es la correcta: que pueden ganar sin la necesidad de importar candidatos de otros partidos.
Aún con una derrota de Delfina –pero apretada– la tesis de los “ortodoxos” también será aceptable y, sin lugar a dudas, también influirá en la toma de decisiones rumbo a 2018.
Para Puebla, lo que ocurra en el Estado de México puede influir en la toma de decisiones sobre quién será el candidato a la gubernatura por ese instituto político.
El ala de los ortodoxos va a pujar para que sea uno de los suyos y apartar a los ex priistas (llámense Armenta, López Zavala o Doger), bajo el argumento de que está comprobado que pueden competir y hasta ganar.
En este escenario se podrían ver beneficiadas figuras como el senador Luis Miguel Barbosa, quien lleva mano, o personajes como Rodrigo Abdala o el propio alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa. Y aunque Barbosa es de reciente llegada, ha estado desde hace tiempo identificado con la izquierda de AMLO.
Pero si gana el PRI el Edomex y la distancia entre de Del Mazo y Delfina pudiera ser mayor a cuatro puntos, la corriente de Monreal podrá alegar que no estaban equivocados en sus apreciaciones y que es necesario impulsar candidatos competitivos, aunque no se trata de personajes que toda la vida hayan seguido a López Obrador.
En ese escenario es donde pudieran tener una oportunidad los aún priistas Javier López Zavala, Alejandro Armenta o hasta el propio Enrique Doger, quien se mantiene muy sigiloso ante todo el movimiento que hay a su alrededor, aunque con su alter ego, Ignacio Mier Velasco, quien lo mantiene al tanto de todo.
