El reportero Kirk Semple describe, de entrada, cómo la venta del hidrocarburo extraído de forma ilegal de los ductos de Pemex es una práctica normal

Por: Redacción
Foto: Especial

El robo de hidrocarburo en el estado de Puebla traspasó las fronteras nacionales. El reportero del The New York Times, Kirk Semple, llegó a San Salvador Huixcolotla, ubicado en la franja del “huachicol”, donde describe cómo la venta del combustible extraído de forma ilegal de los ductos de Petróleos Mexicanos es una práctica normal.

Lo más grave, revela cómo los “chupaductos” obtienen el derivado para venderlo en el mercado negro de México, incluso en Estados Unidos y Centroamérica.

A la sombra de autoridades principalmente de Pemex –refiere Semple– y el cobijo de los habitantes de la región, los “huachicoleros” son vistos como héroes porque aportan mayores ingresos; “los ladrones son vistos como símiles de Robin Hood”.

Incluso, quienes se involucran en esta actividad pueden ganar hasta 54 dólares al día, que al tipo de cambio actual serían alrededor de mil 53 pesos, a diferencia de los casi 200 pesos que una persona puede obtener por una jornada en el campo.

The New York Times cita a un funcionario municipal, sin revelar su nombre, quien explica por qué los pobladores del cinturón de robo de hidrocarburo brindan protección a los “chupaductos”. “Todo el mundo es cómplice”, porque no dejan entrar a elementos policiacos ni del Ejército Mexicano a atender esta problemática.

Con cifras oficiales, el diario estadounidense presenta una radiografía de este ilícito en Puebla, en específico en municipios por donde cruzan las arterias de la paraestatal.

De entrada, afirma que todos los días una cifra superior a los 5.5 millones de litros de hidrocarburo son robados de Pemex, desde las refinerías hasta las gasolineras.

Agrega que durante 2009 fueron detectadas 462 tomas clandestinas en los ductos de la paraestatal por donde fueron extraídos 477 mil litros al día. En 2016, fueron descubiertas 6 mil 873 casos de ordeña en las arterias de Pemex.

En Puebla, el año pasado fueron halladas más de mil 500 tomas ilegales, “casi el doble de los que detectaron en 2015 y casi una cuarta parte del total nacional”, apunta The New York Times al citar declaraciones de funcionarios federales.

La publicación añade que las bandas dedicadas al robo de combustible surgieron cuando el entonces presidente de la República, Felipe Calderón, emprendió la guerra contra el crimen organizado, en específico, contra los cárteles del narcotráfico.

En su administración, nacieron células que decidieron cambiar su giro y la extracción de hidrocarburo de los ductos de Pemex fue, en Puebla, la principal actividad.

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