Las Serpientes
Por Ricardo Morales Sánchez /[email protected]
El líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Puebla, Leobardo Soto Martínez, es todo, menos defensor de la clase trabajadora, quienes ven amenazadas sus fuentes de trabajo en Audi, debido a que Leo los tiene metidos en el conflicto sindical que estalló en la planta armadora instalada en San José Chiapa.
Hace unos días, Soto fue llamado a la Secretaría General de Gobierno para que se tuviera una entrevista con el titular de esta dependencia, Diódoro Carrasco Altamirano y el secretario de Desarrollo Económico, Michel Chaín Carrillo, quienes lo “conminaron” a que saque las manos del conflicto inter gremial que estalló al interior de esta planta automotriz.
Soto se siente el amo y señor de la zona, desde Lara Grajales hasta Chiapa, pasando por Nopalucan y el centro del estado; desde hace años, su familia ha instalado un cacicazgo regional, el cual se fortaleció cuando Leobardo asumió la dirigencia estatal de la CTM.
Auténtico beneficiario de la planta automotriz Audi, Soto en su doble papel de líder sindical y empresario, tiene al menos seis diferentes giros que trabajan en la zona con los que presta servicios de transporte, publicidad, pipas de agua, acarreo de materiales, entre otras cosas.
Pero también mangonea a su antojo a los alcaldes de la región, tal y como quedó evidenciado hace unos años con el presidente municipal de Nopalucan de La Granja, a quien le obligó a contratar a la Arrolladora Banda el Limón para la fiesta de la feria de este lugar, con un costo de un millón 800 mil pesos, cuando el grupo cobraba un millón 200 mil pesos, el intermediario que traía a la banda era el hermano de Soto, quien se embolso los 600 mil pesos de la transacción, más transa que acción.
Hoy, Leobardo trata de aprovechar que Rafael Moreno Valle ya no está al frente del gobierno de Puebla, para hacerse del control del contrato colectivo de trabajo de la planta automotriz Audi y ponerla bajo el mando de otro de sus hermanos, para cerrar la pinza de negocios en la zona y por supuesto no perder los creados en este entorno.
Como todos los pillos, Soto es odiado y amado en la región, ya que su forma de operar es muy similar a la que hacen los grandes capos mexicanos.
Es padrino de cientos de pequeños en la zona, genera empleos, con sus negocios baja recursos a los municipios, apoya a la Iglesia en las diferentes poblaciones e incluso realiza gestión para la remodelación de escuelas o caminos, pero hay de aquel que se quiera salir de su control en la zona.
Hace algunos años, cuando el proyecto Audi apenas comenzaba, escribí, en este mismo espacio, que mientras Soto se enriquecía con la obras que llevaba a cabo el gobierno estatal y de la cuales él resultó beneficiario, el “líder obrero” inició en redes sociales una respuesta en contra de lo publicado a través de bots contratados a un seudo periodista, al cual tengo plenamente identificado.
Hizo que la misma gente de Chiapa me buscara para hablar bien de él y de su trabajo como “gestor” en la región, lo cual sólo sirvió para confirmar lo que yo había escrito y dejar en claro la especie de cacicazgo que ejerce en la zona.
