Las Serpientes
Por Ricardo Morales Sánchez / [email protected]
Las llamadas pool party no son ninguna novedad, es una extensión de las fiestas en la playa, si no puedes estar en Playa del Carmen, hay lugares con alberca para poderte divertir sin freno alguno.
Atlixco, desde hace ya algunos años, se ha convertido en el destino de estas controvertidas fiestas, en donde lo único que se necesita, es una alberca, DJ, alcohol, drogas, mujeres y ganas de divertirte.
No soy ninguna hermana de la caridad, ni muchos integrante de algunas agrupación setentera u ochentera ultraconservadora, como la liga de la decencia, para nada. Pero lo que sí preocupa es el desenfreno total en el que se llevan a cabo estas fiestas, ante la complacencia de las autoridades, quien seguramente se llevan su mochada de parte de los organizadores.
En Puebla, a finales de los años 90 y principios de esta década, comenzaron a proliferar las llamadas fiestas rave, las cuales se hacían en una bodega rentada, donde había hora de entrada, pero no de salida.
Ahí abundaban la “tacha” (droga conocida como éxtasis) la cual se combinaba con el alcohol y ponía a viajar a todos los asistentes, quienes no podían salir, hasta que hubiera concluido el efecto de dicha droga, lo cual se prologaba durante toda la noche y parte de la mañana, aderezada por la música electrónica que se puso de moda.
Luego vinieron los famosos after, sitios en donde la diversión empieza durante las primeras horas de la madrugada y se prolongan hasta las dos o tres de la tarde, cuando concluye la diversión. Estos abundaban en la zona de Cholula como el célebre Dinamitas o el Diente de León y en la recta, Barracrudas.
Pero desde unos tres años, las pool party son lo nuevo entre los jóvenes poblanos, lo grave, es que no existen horarios, nadie checa lo que se ingiere en esos lugares, la venta de alcohol es libre y hasta menores de edad participan; hay venta de drogas y las fiestas suelen prolongarse hasta el amanecer.
Un sitio que se ha convertido en el centro de reunión de cientos de jóvenes, es la llamada Finca San Julio, ubicada en calle Naranjo número 9, ex Hacienda de Tizayuca.
El pasado 22 de abril se llevó a cabo una pool party, la cual se convirtió en una verdadera orgía, en la que participaron menores de edad, sin que las autoridades del municipio de Atlixco intervinieran en el asunto.
En el “éxtasis del viaje”, algunos jóvenes abandonaron el lugar y comenzaron a molestar a los vecinos de las viviendas cercanas y sitios de descanso que existen en la zona.
Algunas señoritas desnudas corrían por las calles en la madrugada, mientras los jóvenes alcoholizados utilizaban como baño público cualquier sitio de la zona.
No es la primera vez que en San Julio se organizan este tipo de eventos en donde la droga, el alcohol, la música de DJ’S y el sexo se combinan sin que ninguna autoridad haga nada al respecto aunque, por fortuna, no ha habido hechos que lamentar.
Llama la atención la pasividad y hasta complicidad del presidente municipal de Atlixco, El Chivo José Luis Galeazzi Berra, quien se hace de la “vista gorda” ante esta serie de desmanes en San Julio y otros lugares de Atlixco.
El célebre Luna Canela, propiedad de la familia Chávez Carretero, también es un sitio en donde comúnmente se llevan a cabo este tipo de fiestas, lo mismo que en el hotel Casa del Río ubicado en la carretera federal a Atlixco, cuyo dueño, Guillermo Matta, tiene una dudosa reputación y hasta fama de “acosador”.
