20 hombres y 10 mujeres acompañados de un mayordomo suben más de cuatro mil metros de altura; ahí se encomiendan cada año para asegurar el futuro de sus cosechas
Redacción / Fotos: José Castañares
Don Goyo y Doña Rosita, son los nombres que los pobladores de Santiago Xalitzintla han impuesto al Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, colosos con más de cinco mil metros de altura.
Es momento de realizar la ofrenda, el tributo, el rito; el objetivo es asegurar la cosecha de este año, para ello utilizan claveles rojos, pues afirman que los blancos sólo cubrirán los sembradíos de granizo, destruyéndolos.
A los pies de los colosos 20 hombres y 10 mujeres son separados, preparándose para subir, guiados por un mayordomo, quien es la persona que realizará la ofrenda para Don Goyo y Doña Rosita.
El punto de llegada es un peñasco, el ombligo del Popocatépetl, aquí un par de cruces aguardan su llegada, es momento de colocar los claveles de color rojo y las ofrendas, que van desde mole, refresco, naranjas, sandías, plátanos y cervezas.
El ritual finaliza, para que tenga efecto deberán realizarlo más de dos ocasiones, pero por hoy llega el momento de celebrar, pues aseguran que el rito se ha completado y las siembras serán prosperas este año.
