Ver a un paciente llegar en graves condiciones, y después irse de pie gracias a la asistencia médica que recibió en el hospital, es muy satisfactorio, no tiene precio ver el rostro de alegría cuando salen del área COVID-19, expresó Minerva Gallegos, enfermera intensivista que labora en el área de Triage Respiratorio COVID-19, del Hospital General de Zona (HGZ) No. 20 “La Margarita”.

“También se sufre cuando alguien no logra vencer la batalla y lo ves partir de este mundo”, son historias que comparten con profundo sentimiento los héroes y heroínas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Actualmente, el Seguro Social concentra al mayor ejército de personal de salud en sus unidades, todos los días se encuentran en la primera línea de batalla, pero el amor por su trabajo los llena de valor y coraje para ayudar a quienes más lo necesitan.

Minerva expresó que son entre ocho y 12 horas sin comer, sin ir al baño, “es cansado, agotador, terminas deshidratado, pero aun así, atendemos a los pacientes con buena actitud, para que su estancia no se les haga tan pesada, ya que somos su única vía de comunicación, y es grato ayudar a los pacientes, amo mi trabajo”.

Ella es madre de dos niños, de seis y ocho años de edad, originaria de Tampico, con más de 16 años en el estado de Puebla. Comentó: “Cuando entro al área COVID-19, me pasa mi familia por mi mente; que no haya tanto paciente complicado, que no haya defunciones, y que salga sin ningún síntoma. El IMSS es mi segunda casa”.

La enfermera general manifestó que entran protegidos con el Equipo de Protección Personal (EPP): goggles, doble guante, respiradores N95, bata desechable y careta, y todo eso produce mucho calor.

Por su parte, Sonia Huixtlacatl Vargas, enfermera intensivista del Hospital “La Margarita”, al igual que Minerva, es madre de familia de dos hijos, una de cinco y otro de ocho años, ambos, por su edad, aún necesitan del cuidado de su madre, pero ella sabe que estarán bien.

Con aplomo, expresa su sentir y el de sus compañeros del área COVID-19 del Hospital de “La Margarita”: el compromiso es total, todos somos éticos y tratamos de desempeñar nuestro trabajo de la mejor manera, nos gusta lo que hacemos y tenemos bien puesta la camiseta del IMSS.

“El hecho de estar en un área aislada, y saber que te puedas infectar, cambia completamente tu vida. Me gusta mi trabajo. Tenía incertidumbre, pero quería estar en el área, estar con los pacientes, es algo que me preocupa, me llena de mucha satisfacción el poder ayudar a los pacientes en estos momentos tan difíciles”, comentó.

Durante su jornada, por su propia protección, para no contagiarse, no les permiten ni tomar agua ni ir al baño. Su trabajo de enfermería consiste en tomar signos vitales, checar glucosa, solicitar el medicamento para suministrárselo a los pacientes, aspirar al paciente, si tuviera alimentación por sonda, se le provee, limpiar los tubos por coágulos que el cuerpo expide, movilizar al paciente para evitar ulceras, asearlos, ayudar y algo muy importante, dar palabras de aliento a los pacientes.

Así las historias del diario vivir del personal que porta con orgullo la camiseta del Instituto Mexicano del Seguro Social, con el objetivo de erradicar y evitar la propagación del coronavirus. Personal médico, de enfermería, higiene y limpieza, camillería y operadores de ambulancia, son las categorías que forman parte de la gran familia IMSS, que han surgido como héroes anónimos, que arriesgan sus vidas al frente de esta batalla incierta, salvan vidas y se han constituido como el primer ejército de uniformes blancos y azules.

 

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