Los estudiantes en Estados Unidos están retomando las clases presenciales y por internet en medio de una pandemia, lo que genera altos riesgos para educadores y familias, según una investigación que muestra que los niños podrían propagar el coronavirus.

Varios grandes estudios han mostrado que la gran mayoría de los menores que se contagian de COVID-19, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, tienen síntomas más leves que los adultos.

Los primeros informes no encontraron pruebas sólidas de que los niños fueran los principales contribuyentes al virus, que ha provocado la muerte de más de 780 mil personas en todo el mundo. Pero estudios más recientes están comenzando a mostrar cuán contagiosos pueden ser, aun los asintomáticos.

“Al contrario de lo que creíamos, según los datos epidemiológicos, los niños no se libran de esta pandemia”, dijo el doctor Alessio Fasano, director del Centro de Investigación de Inmunología y Biología de las Mucosas del Hospital General de Massachusetts y autor de un nuevo estudio.

Las escuelas de todo Estados Unidos están considerando una amplia gama de estrategias para la reanudación: desde tener todas las clases en línea hasta hacerlas todas presencialmente.

La duda es si vale la pena poner en riesgo a alumnos, familias y maestros, aun con estrictas medidas de mitigación. Pero mantener las escuelas cerradas probablemente perjudicará el progreso académico, el desarrollo social y emocional, la salud mental y la seguridad alimentaria de los niños.

Fasano y sus colegas del Massachusetts General y MassGeneral Hospital for Children de Boston encontraron que los menores infectados tienen un nivel significativamente más alto de virus en sus vías respiratorias que los adultos hospitalizados en unidades de cuidados intensivos para el tratamiento de COVID-19.

Los altos niveles virales se encontraron tanto en bebés como en adultos jóvenes. El estudio, publicado el jueves en el Journal of Pediatrics, involucró a 192 participantes de 0 a 22 años que fueron atendidos en clínicas de urgencia por sospecha de COVID-19; la mayoría tenían entre 11 y 17 años.

Cuarenta y nueve de ellos, una cuarta parte del total, dieron positivo al virus. Otros 18 fueron incluidos en el estudio tras ser diagnosticados con síndrome inflamatorio multisistémico, una enfermedad grave relacionada con el COVID que puede desarrollarse varias semanas después de un contagio.

La investigación sugiere que los niños pueden tener una carga viral alta, lo que significa que pueden ser muy contagiosos, independientemente de su susceptibilidad a desarrollar la enfermedad.

“Ha habido algunos datos contradictorios sobre el grado en que los niños pueden ser contagiosos”, dijo la doctora Marybeth Sexton, profesora asistente de enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta, que no participó en el estudio.

“Esta es una prueba más de que podemos ver a los niños como fuentes de infección”, afirmó, agregando que se necesita una investigación más extensa.

 

ica

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