Trepados en su falsa moral y en su doble discurso, un grupúsculo de diputados de oposición, tomó la noche del martes la máxima tribuna del país.

Ataviados en sus trajes de alta costura y como si los mexicanos no tuviéramos memoria, se decidieron a defender un bisne.

La desaparición de los fideicomisos tuvo eco en todos lados. Televisa aderezó la noticia, como nunca divulgó la versión de los afectados, reprodujo el drama asociado al tema y luego lo combinó con lo que ocurría en tiempo real en Quintana Roo, para asestar el golpe.

El timming político de Morena no pudo ser el peor, en medio de una emergencia natural, la amenaza de la eliminación de Fondo de Desastres Naturales dibujaba una tragedia.

Ya con las aguas en calma y la cabeza fría, el panorama lució distinto. Delta había golpeado a las 5:30am la Península de Yucatán y, a pesar de haber dejado pánico y destrucción, sus vientos y rachas no habían cobrado vidas humanas.

Mientras tanto en la Cámara de Diputados, reactivaban la línea discursiva de los grupos venidos del pasado en el mismo sentido, la iniciativa que nació en 1996 había resultado eficaz hasta el momento y no debía soslayarse.

¿Eficaz, para qué?

El Fonden surgió como un programa dentro del Ramo 23 del Presupuesto de Egresos de la Federación para la atención inmediata a desastres naturales, atención que muchos siguen esperando.

Lo que omitieron aquellos legisladores fue que al revisar el historial de nombres, apellidos y filiaciones políticas de quienes mal manejaron los recursos, saltó mucha porquería.

En los sexenios de los magos del Fonden, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, se sumaron más de mil 200 declaratorias de desastre, promediando alrededor del 100 al año y en su mayoría con un manejo más que opaco.

Los casos de corrupción en los estados asociados a estos fondos, revelan multimillonarios desvíos. Si el Fonden cuenta con una bolsa de recursos por más de 6 mil mdp, los pasivos casi cuadriplican esa cantidad, pues ascienden a 21 mil mdp. Una gigantesca deuda de sexenios y sexenios, estatales y federales, que paso del boquete financiero al festín electoral y político.

Un hombre que evidencia todo lo malo que se pudo hacer con los recursos ante los desastres naturales es Fidel Herrera Beltrán, el exgobernador de Veracruz que se retrataba descalzo en lanchas en medio de las inundaciones, pero nunca pudo comprobar la aplicación de 244 millones 171 mil 100 pesos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó a cuenta del Fonden para la rehabilitación de infraestructura dañada por huracanes, Stan en 2005, Ida en 2009 y Karl en 2010.

Es más, durante el sexenio de su heredero, Javier Duarte de Ochoa, a los políticos priistas veracruzanos les fueron limitados los recursos para atender esas emergencias, y aun así lo desaparecieron, como todo en aquellas épocas.

Y bueno, si está de moda proponer una consulta para el “esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos”, con lo ocurrido con el Fonden surgen varios posibles candidatos. ¿Qué dicen?

@Olmosarcos_

Máscaras por Jesús Olmos