Ya no estamos en el 2010, cuando la semilla del odio xenofóbico era muy fácil de plantar en una sociedad conservadora y aislada informativamente del resto del país.

Y es que, en los últimos días, en diversos espacios de opinión, comentarios y entrevistas, además de las redes sociales, se han vertido gran cantidad de comentarios sobre el origen geográfico de algunos posibles candidatos, en un hecho que no solo espanta, sino que avergüenza. Las discusiones sobre la validez de cierta poblaneidad o no de una persona introducen el debate público en una de sus peores bajezas.

Es la misma xenofobia que tanto replicó el repudiado presidente estadunidense Donald Trump, al que los mismos que hoy lo aplican en Puebla, odiaron, no desde que ascendió al poder, sino desde que tuvo una relación amigable con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esa misma xenofobia, definida como odio a los fuereños, es la que hoy los lleva a repudiar a un personaje o un grupo de personajes, que carecen de un acta de nacimiento que diga soy de Puebla, aunque hayan hecho su vida entera aquí en el ámbito personal, social o profesional.

En sus alardes autoritarios, quieren decir que es inválido conocer, aportar, presumir, preocuparse, entregarse o promocionar a Puebla por el simple hecho de no haber nacido aquí.

Ayer lo dijo un empresario como Eduardo Rivera Santamaría, que develó sus intenciones políticas en un espacio de opinión “para empezar, yo soy poblano y ellos quién sabe de dónde vengan, o del DF o de Veracruz, pero quién sabe de dónde dicen que es. Entonces cómo pueden venir aquí a tratar de decirle cosas a los poblanos… …pero no son poblanos, entonces, los que no son de Puebla deberían pensar con hacer otra cosa, ¿no?”.

El mensaje fue repetido por convencidos xenófobos en las trincheras de la alianza Va por México, que tratan de demeritar a una persona por una cuestión de su perfil, completamente alejada de su desempeño, cumplimiento de metas, congruencia con sus causas, transparencia y rendición de cuentas y muchas otras valoraciones que deberían ser prioritarias.

Eso sí, este grupo de partidarios del PRI, el PAN y el PRD, postulan a mirreyes, ideólogos clasistas, a quienes apenas el año pasado llamaban ladrones, se unen en alianzas hipócritas, pero que alguien postule a un no nacido en Puebla, no, porque es el acabose.

Esta no es una carta de apoyo a un candidato o aspirante, es una denuncia renovada del discurso polarizante que asesina la convivencia social, que anula, escondido detrás de la consigna “Puebla para los poblanos”.

Habrá que recordar que políticos como Eduardo Rivera Pérez, nacido en el Edomex, o el historiador Pedro Ángel Palou, oriundo de Orizaba, han sabido aportar desde sus trincheras a esta hermosa ciudad.

Yo no nací aquí, pero tengo la fortuna de llamarlo hogar y de que sus causas me preocupen, se vuelvan personales y una bandera que llevo a cada sitio que voy.

 

@Olmosarcos_

Máscaras por Jesús Olmos