En política, lo que parece, es. El aún secretario de Gobernación, David Méndez Márquez, buscará ser líder de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional en la entrante Legislatura, si la suerte cae de su lado.

El gobernador Miguel Barbosa comenzó a mover sus fichas de cara al proceso. Pero también para el segundo periodo de su gestión. Deberá tener un grupo legislativo que permita márgenes de maniobra gubernamental, incluso como él mismo lo ha anticipado de manera entrelineada: habrá una mayoría barbosista.

La vacante que quedará en Casa Aguayo podría ser ocupada por otro perfil de irreductible militancia en la izquierda: Gabriel Biestro Medinilla, aspirante aún a la candidatura a la presidencia municipal de la capital de Puebla.

El plan “A” está trazado, pero el escenario “B” está dado: el enroque parece ser la mejor opción. La moneda está en el aire, pues la indefinición en la cúpula de Morena deriva de una condición timorata de su dirigente, Mario Delgado, atado de manos por un sector duro.

Barbosa no pierde. Ha tenido un alfil en el Legislativo que ha demostrado eficiencia y congruencia con el ideal planteado desde el inicio del gobierno, en agosto de 2019.

Méndez Márquez y Biestro Medinilla son perfiles nacidos en la oposición y se han curtido en las calles, envueltos en la consigna y el brigadismo desde que Andrés Manuel López Obrador era acosado, perseguido y estigmatizado como “el peligro para México”. Ahora tienen intenciones y derroteros divergentes, coyunturales.

El gobernador conoce de los talentos y debilidades de ambos. Analítico de sus interlocutores, estudia, calcula, evalúa y diagnostica sobre quienes lo rodean.

Méndez Márquez viene de un núcleo familiar de profunda convicción militante; ello parecía distinguirlo del oportunismo que caracterizó a su antecesor, el diputado federal Fernando Manzanilla, complotista contumaz.

Ingeniero civil, David Méndez fue de quienes lideraron la movilización por la defensa del voto y el triunfo de AMLO en 2006, con protestas masivas que en las calles coreaban: “Televisa te idiotiza; TV Azteca te apendeja”.

Biestro Medinilla comenzó con el pie izquierdo en su relación con quien, ahora, es referente en el poder público. Se opuso a que fuera candidato de Morena al gobierno de Puebla, hasta que lo conoció a profundidad.

No existe un hombre de la política tan cercano al mandatario como Biestro. Tampoco con el nivel de eficiencia en la cancha del Congreso. Y eso conlleva celo y maledicencia.

La agenda legislativa que Barbosa Huerta se propuso desde el inicio del gobierno, salió. La desaparición del fuero y la ley de Educación fueron aprobadas por mayoría, sin tener a la mano los recursos de los que disponían en el pasado los líderes de las bancadas mayoritarias.

Con dinero, obra o proveeduría, los diputados de oposición ponían el precio a su voto en favor de una u otra reforma. Moneda de uso corriente, la aprobación legislativa en el pleno de la Cámara, o en comisiones, tenía siempre un precio. Según el sapo la pedrada, pues.

No existen muchos operadores a quienes se les pueda confiar tareas cruciales para el cierre de la gestión. Antes estaba Onel Ortiz, pero ya tomó su camino.

David Méndez jugará su propio juego, según su propia conveniencia, y Gabriel Biestro está ahí; y el ajedrecista de Casa Aguayo debe tenerlo en el tablero, para jugar a ganar.

 

@FerMaldonadoMX

parabólica.mx por Fernando Maldonado