La lista de los supuestos candidatos a diputados federales de mayoría relativa, que presentó una de las dos dirigencias en disputa del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Puebla, de ser la verdadera, es una mezcla de analfabetas funcionales, arribistas soberbios, ineficientes legisladores en búsqueda de una inmerecida reelección y, en general, personajes que no le aportan prácticamente nada al país, más allá de su abyecta sumisión al Presidente de la República.

La frase “ni el PRI se atrevió a tanto” toma hoy una vigencia integral, con esa lista de vergüenza.

Veamos: si en algo se ha caracterizado la actual LXIV Legislatura es en su parálisis. Los 323 diputados y diputadas lopezobradoristas (257 de Morena, 47 del PT y 19 del PES) han sido esencialmente unos levantadedos. No proponen, no debaten, no gestionan recursos para sus estados y demarcaciones. No sirven.

En el actual ejercicio, se ha aprobado 93.75 por ciento de las propuestas presidenciales; las iniciativas de los diputados de todos los partidos no representan siquiera 20 por ciento del trabajo que se realiza en el Palacio Legislativo.

En este mar de cifras, el grupo mayoritario, Morena, tiene apenas un porcentaje propio de 9 de aprobación; es decir, presentan muchas iniciativas, pero ni siquiera les dan seguimiento para conseguir su aval en el pleno del recinto que hoy se erige en el otrora patio de maniobras de la Estación de Trenes de San Lázaro.

En el actual sistema lopezobradorista, en el que no se le mueve ni una coma al Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de cada año, que es facultad y responsabilidad exclusiva de los diputados su diseño y aprobación, no se permite la gestión, para obras y acciones en los distritos. El destino de cada peso se decide en Palacio Nacional.

Por eso es tan penosa la lista de candidatos de Puebla. La contundente mayoría es del establo (es metáfora pugilística) del senador Alejandro Armenta Mier.

La mayoría también busca una inmerecida reelección, cuando ni sus responsabilidades conoce. Hay analfabetas funcionales, como la locutora Nayeli Salvatori Bojalil, quien va por el Distrito 10 de Cholula; en tanto, un inoperante Saúl Huerta Corona, va por el Distrito 11 de la capital.

El protagónico pero insustancial Alejandro Carvajal Hidalgo, por el Distrito 6 de la ciudad; Julieta Kristal Vences Valencia, a quien se le acusa, junto con su marido, Carlos Alberto Evangelista Aniceto, de vender las candidaturas a precios millonarios, va por Ciudad Serdán, el Distrito 8.

En tanto, Miguel Carrillo Cubillas, sobrino del presidente de Morena, Mario Delgado Carrillo, va por el Distrito 13, con cabecera en Atlixco.

Pero el colmo de la burla a los poblanos es haber incluido como abanderado del Distrito 12, con cabecera en la capital, al exsecretario de Gobierno del Ayuntamiento capitalino, René Sánchez Galindo, un personaje anodino, sin ninguna capacidad mostrada en el encargo en que lo puso la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, por su cercanía afectiva.

Hay mucha soberbia en Morena, al suponer que, con estos candidatos y candidatas tan malos, va a ganar nada más por la marca. Es un grave error que se puede pagar muy caro el 6 de junio.

 

@Alvaro_Rmz_V

Piso 17 escribe Alvaro Ramírez Velasco