Justo en el día que la ciudad de Puebla festejaba el aniversario 491 de su fundación, el Puebla de la Franja consiguió una victoria en León para salir de la mala racha de cuatro partidos sin ganar y además la combinación de resultados dejó a los Camoteros muy cerca de la clasificación directa a la liguilla ya que le saca tres puntos al Monterrey, cuatro al Atlas y cinco al Cruz Azul que son sus perseguidores muy cercanos, cuando faltan nueve por disputar. El partido ante los Esmeraldas no fue sencillo y, de hecho, generó algunas dudas entre los aficionados ya que la escuadra de Larcamón estuvo lejos de su mejor versión pero cuando vives una mala racha, el objetivo primordial es salir de ella para recuperar sensaciones sin olvidar la situación de lesiones y bajas por suspensión que acarrea la escuadra poblana por lo que el técnico tuvo que mover las piezas para sacar un gran resultado https://www.youtube.com/watch?v=6mLgf3P647Q.

Sin Diego de Buen (suspendido por acumulación de tarjetas), Emanuel Gularte, Lucas Maia y Jordi Cortizo quienes fueron considerados para el viaje pero no fueron tomados en cuenta para estar en la banca, Larcamón intentó con George Corral como central por derecha para integrar la línea de tres centrales con Israel Reyes y Juan Pablo Segovia para dejar el trabajo por las bandas a Gustavo Ferrareis por derecha e Ivo Vázquez por izquierda; la media cancha se encomendó al trabajo de Javier Salas, Federico Mancuello y Pablo Parra, dejando en punta a Maxi Araújo y Fernando Aristeguieta; la tempranera expulsión vía VAR de Pedro Hernández por una patada en la cara de Ferrareis dejó a los visitantes con la responsabilidad de ir por el partido y es cierto que el equipo se vio desconfiado y sufrió ante una escuadra que no pasa por un buen momento pero que sigue teniendo buenos jugadores, con mucha movilidad y que sabía que era un juego para meterse de lleno a la pelea por la clasificación directa.

Todo lo que ha logrado el equipo de Larcamón también ha significado que se olviden ciertos aspectos que pesan al llegar a la parte final de los torneos; pese a que esta plantilla tiene más calidad que la del semestre anterior, sigue siendo una nómina reducida en número a la que el técnico le ha sacado mucho jugo, por ello, cuando hay lesiones y suspensiones la situación se resiente, mucho más cuando no es una o dos bajas, si no que se tiene que hacer frente a las bajas de tres o cuatro titulares, una situación que se agravó cuando George Corral tuvo que ser sustituido al minuto 28 todavía con el 0-0 en el marcador. El timonel argentino apostó por Martín Barragán lo que significó bajar a la central al capitán Salas quien cumplió con su profesionalismo y oficio, pero que finalmente no está habituado a jugar en esa zona.

Con un hombre menos, León fue peligroso por la movilidad de sus futbolistas, Ángel Mena hizo sufrir a Ivo Vázquez, pero el ecuatoriano no estuvo fino a la hora de definir, mientras que Víctor Dávila fue un dolor de cabeza para Segovia y Reyes, Omar Fernández también fue de los hombres activos para la escuadra de Ariel Holan, pero poco a poco el Puebla fue generando acciones peligrosas hasta que al minuto 43 un gran servicio de Federico Mancuello encontró a Fernando Aristeguieta quien remató de cabeza para abrir el marcador y llegar a seis goles en el torneo. La ventaja permitió que Larcamón moviera sus piezas y tras el descanso ordenara el ingreso del juvenil Alberto Herrera para sustituir a Vázquez, Herrera hizo un buen partido en una posición no habitual para él lo que nos lleva a señalar que en la zona defensiva ya había dos jugadores en posiciones no acostumbradas para ellos como Salas y Herrera, mientras que Barragán también estaba fuera de su hábitat natural aunque se esmeraba por cumplir en mediocampo.

El segundo tiempo fue una calca del primero, con dos equipos revolucionados, con llegadas en ambas porterías como el disparo al travesaño de los locales y uno al poste de Maxi Araújo justo antes de salir con molestias físicas, mientras el concierto de tarjetas por parte del silbante, Eduardo Galván Basurto se acentuó. El Puebla finalizó con diez amarillas (incluyendo Nicolás Larcamón) y dos rojas (Pablo Parra y Alberto Herrera), mientras que el León tuvo cuatro amarillas y dos rojas aunque Colombatto ya había salido y estaba en el banquillo cuando recibió la expulsión por reclamar. Así en un partido caliente, con mucho en juego, con bajas previas y durante el desarrollo, el Puebla fue capaz de conseguir un triunfo que frena la mala racha; es cierto, tal vez sin la brillantez de anteriores citas pero en los torneos hay partidos que se tienen que sacar adelante a pesar de no tener la mejor de las tardes y es justo reconocer que esta victoria es significativa no sólo por el tema estadístico y por limpiar el camino hacia la clasificación directa, también lo es porque hubo varios jugadores que tuvieron que actuar fuera de sus posiciones acostumbradas y cumplieron.

Ya se ha hablado de los buenos partidos de Salas, Herrera y Barragán, pero hay que señalar otra vez a Antony Silva en la portería incluso con atajadas que el cuerpo arbitral no vio como una desviada en los minutos finales a un disparo de media distancia, a Aristeguieta como clave para darle oxígeno al equipo, a Ferrareis quien se vació ofreciendo incluso buenas coberturas defensivas; es cierto, el Puebla sufrió ante un equipo que se quedó con diez hombres en los primeros compases del partido, es cierto no tuvo la tranquilidad necesaria para tocar el balón y hacer patente la superioridad numérica, es cierto le faltó inteligencia para gestionar la ventaja y por eso vino la equivocación de Pablo Parra que vio dos tarjetas en cuatro minutos en acciones muy parecidas y que significó jugar el cierre del partido en igualdad de circunstancias, antes de que Alberto Herrera también se fuera a las regaderas en el minuto 90. También puede ser cierto que el Puebla no fue contundente en el segundo lapso y, por ello, terminó sufriendo cuando vinieron las tarjetas rojas. De hecho este juego significa otro punto de aprendizaje para el equipo de la Franja como han sido los cuatro de la mala racha con la diferencia de que ahora se lograron los tres puntos, y que, si usted quiere los sacó tinto en sangre, pero nuevamente fue capaz de defender una ventaja y de mantener su arco en cero.

No fue la mejor versión poblana y el propio Larcamón reconoció que vio a su equipo pagando facturas de los juegos anteriores, pero hay que destacar tres aspectos: El Puebla mantuvo su identidad a pesar de que en lo futbolístico no fue el mejor partido, fue capaz de ganar en una cancha históricamente complicada (en la que ya se ligaron dos triunfos tras el Clausura 2021 y el actual Clausura 2022) con un once con muchas modificaciones de posición por las circunstancias y recalcar que a estas alturas del campeonato todos los equipos venden muy cara la derrota porque es el tiempo de las prisas y porque son las últimas llamadas para todos. Una temporada de liga tiene este tipo de partidos en los que se debe ganar haciendo uso de todos los argumentos, una temporada consta de juegos que se deben ganar aunque no haya brillantez, pero esta victoria en León significa acercarse a la calificación directa por segunda vez de las últimas tres temporadas y hacerlo cuando hay nóminas más poderosas que vienen detrás.

La victoria en León significa acercarse a tres puntos de la clasificación directa a la liguilla cuando quedan la dura visita de mañana ante Pachuca donde se podrá recuperar a Diego de Buen, pero se tendrán las bajas seguras de Segovia (acumulación de tarjetas), Parra y Herrera (por sus tarjetas rojas), a falta de recuperar alguno de los lesionados y conocer el alcance de las molestias de Corral y Araújo, con el agregado de que Monterrey y Atlas se enfrentarán en la Sultana del Norte y ambos podrían perder puntos, luego el viernes 22 se recibe al Necaxa en el Cuauhtémoc y se cierra la fase regular visitando al hermano Mazatlán, para preparar el mayo memorable del que ha hablado un Nicolás Larcamón que puede superar su marca de victorias ya que en el Clausura 2021 el Puebla consiguió siete y ahora ya alcanzó ese número.

Para finalizar conviene recordar otra de las grandes virtudes de este Puebla: Su alto nivel de competitividad y, en ese sentido, con mala racha o ahora que se rompió, jugando bien o con el cuchillo entre los dientes, este Puebla tiene el enorme mérito de competir en cada partido, con mayor o menor brillantez, pero en ninguno de los catorce juegos le ha perdido la cara a los rivales, además ha marcado gol en cada uno de los partidos que llevamos hasta el momento y está a punto de finalizar invicto en el Estadio Cuauhtémoc, algo que no consiguieron las versiones poblanas del Invierno 96, Verano 2001, Clausura 2009, Apertura 2009, Apertura 2015, Clausura 2020, Clausura 2021 y Apertura 2021 (todas de liguilla) y que no se da desde la campaña 88-89 cuando el Puebla finalizó la temporada regular invicto en casa camino del súper liderato bajo el mando de Pedro García aunque en la liguilla por grupos se cayó y fue eliminado tras perder en el Cuauhtémoc frente a las Chivas (se toma en cuenta a las versiones poblanas que han alcanzado la liguilla).

Este Puebla de Larcamón salió de la mala racha en el momento adecuado para dar un gran regalo de aniversario a la ciudad, todavía con algunas marcas estadísticas por lograr pero sobre todo para preparar el asalto al mayo memorable del que han hablado sus integrantes para lo cual es fundamental no sólo recuperar efectivos sino regresarlos a su mejor nivel competitivo.

 

@abascal2

El Blog de Puebla Deportes por Antonio Abascal