Si la congruencia premia, la simulación degrada. Por eso es que hace dos semanas que Mayte Rivera Vivanco encontró un portazo en el rostro cuando quiso convertirse en la secretaria de Diversidad Sexual en el Comité Nacional de Morena.

La hermana de la ex presidenta municipal, Claudia Rivera y sus hermanos David, Daniel y la madre del grupo, Eloísa Vivanco Esquide, forman un grupo familiar que bajo la bandera del obradorismo han encontrado acomodo y rentabilidad en el Movimiento de Regeneración Nacional.

Hace dos semanas que se efectuó la reunión entre colectivos de la comunidad LGBTT para perfilar a quien debería ocupar esa cartera en el partido político de mayor influencia y aceptación en el país.

La ex directora del Sistema Para el Desarrollo Integral de la Familia en la gestión de la hermana en el municipio de Puebla entre 2018 y 2021 fue vapuleada por la comunidad representativa de la diversidad.

El botón que activó la repulsa general fue la coartada que Mayte Rivera utilizó para validar sus aspiraciones por presidir la secretaría creada para atender un segmento social en el que sus integrantes habían sido sistemáticamente ignorados, o estigmatizados por sus preferencias.

La hermana de la ex edil capitalina, e hija de la responsable de la Comisión de Honestidad se confesó con una preferencia sexual diversa, pero de clóset. No faltó quien le recriminara la falta de decisión para definir abiertamente su preferencia.

La discreción con la que había decidido vivir su privacidad en una discusión pública que exigía definiciones y ejemplo frente a la amplia gama de intimidades convertidas en causa política le cerró toda posibilidad.

Ahí comenzó a caerse la aspiración de la hermana de quien ya había fracasado tropezado con la frustración de la derrota de manera recurrente: en sus aspiraciones por reelegirse en la elección en junio de 2021 y también en asumirse como un factor de decisión en la elección de consejeros en el proceso interno de ese partido político.

En lugar de la opción que representaba la poblana, la mayoría de los participantes en esa reunión a distancia, se decidió por una verdadera activista por la causas de la diversidad sexual.

Se trató de la sinaloense Almendra Negrete Sánchez, cuyo trabajo en defensa de lesbianas y homosexuales en su tierra natal está fuera de toda duda. Apenas en mayo de este año participó en la condena a un crimen de odio ocurrido en Culiacán que activó los protocolos del caso.

El reflector que antes estuvo enfocado en la familia Rivera Vivanco se apaga conforme avanza el calendario. Las probabilidades de que regresen a escenario sólo podrán suceder bajo un conjunto de circunstancias improbables.

En política ya se sabe que nadie está muerto y de ello hay múltiples ejemplos en toda la gama partidaria. En el caso de este clan la familiar no aplica porque la actuación está lejos del ejercicio de la política.

En cambio, lo que han demostrado con el paso de los meses es que sin un fenómeno electoral como el que significó López Obrador en 2018, están destinados a la extinción pública.

 

@FerMaldonadoMX