24 Horas Puebla

Nadie entiende por qué doña Ana Teresa Aranda es una justiciera selectiva. El lunes pasado, la diputada federal panista muy indignada acudió al IEE para denunciar sólo a Ignacio Mier Velazco por promover portadas de revistas con su imagen en espectaculares y jamás se inconformó con la promoción de Julio Huerta, Olivia Salomón y Alejandro Armenta.

Suena por demás extraño ¿o no?

¿Habrá querido quedar bien con alguien?, porque sólo atacó a la corcholata outsider que rompió con el barbosismo?

Unas fuentes bien informadas relataron a este reportero que corrían los tiempos de Enrique Peña Nieto, y en Puebla, Ana Teresa Aranda había roto con Acción Nacional porque lo dirigía Rafael Moreno Valle Rosas, así que intentó ser candidata “independiente” y recolectó firmas y firmas, las cuales, muchas de ellas resultaron apócrifas.

No obstante, en su lucha, Juan Carlos Lastiri Quiroz, en Sedesol, a nivel local Juan Manuel Vega Rayet y con la ayuda de Alejandro Armenta, quien también trabajaba en la federación,  giraron instrucciones a José Rocha de Microregiones; a Alejandro Yver de 65 y más, así como a Francisco Ayala del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) para recolectar credenciales del INE de cada uno de los citados programas para que la llamada Doña se inscribiera en su candidatura independiente.

Favor con favor se paga

Un dato extra, cuando en 2010 se disputaba la candidatura panista entre Moreno Valle y Ana Teresa Aranda, los voceros del entonces gobernador Marín promovían a la albiazul y bloqueaban su contrincante interno. Suponemos que ella no estaba enterada ¿o sí?

¿Coincidencias?

Hay quien asegura que Ana Teresa Aranda más que ser justiciera selectiva les devuelve el favor a quien en su momento, desde el PRI-Gobierno le ayudaron.

Góber no pone góber 

El Consejo Nacional de Morena sabe bien que cada uno de los gobernadores —de los nueve estados donde habrá elección en 2024— tienen filias y fobias con respecto a los que aspiran a sucederlos, por ello, en cada entidad federativa tienen que elegir dos mujeres y dos hombres para ser evaluados en las encuestas, pero si le cierran la puerta a alguno que sí es puntero y no un invento sexenal, es desde Morena México que pueden mandar en la lista a uno o más contendientes competitivos.

Por ejemplo, cuentan que en Veracruz a Rocío Nahle no la traga Cuitláhuac García y como él es quien controla Morena y puede cargar los dados en su contra, será el Consejo General de los guindas quienes la pongan para ser evaluada; ese ejemplo, repítalo tantas veces sea necesario en cada estado.

Vamos a un caso conocido, el licenciado Fojaco, como secretario general de Morena pondría al licenciado Popócatl y así su reinado no tendría fin, mientras que a Manubrio le cerraría puerta porque le quedó debiendo lo de unas obras; bien, para evitar eso, el Consejo nacional del movimiento les emparejó el piso a las nueve entidades, porque saben bien cuántos Fojacos se frotan las manos para apoyar a unos y cobrar venganza con otros.

No hay que ser tan aldeanos, pues.

Hay más vida pasando la caseta de San Martín Texmelucan, aunque no lo crean. Puebla no es el ombligo del mundo y los astros no giran en torno a las chalupas y la China poblana.

También ha trascendido que para las nueve gubernaturas podrían enviar un delegado especial que se encargue de valorar y evitar que se carguen los dados por parte de los gobernadores. Ese hecho, aún no se confirma, pero no suena descabellado. Imaginen a la lideresa de Morena estatal Olga Romero Garci-Crespo, quien sólo aparece en los actos de Julio Huerta, sea quien conduzca una elección.

El tema no es menor, porque generar una división interna en este momento podría ser un suicidio. Tienen que hacer una elección como operación quirúrgica y hasta que cicatrice.