24 Horas Puebla

Siempre en cam-paña, presente está  el matraquero y el cha, cha, cha  / El ma-tra-quero bailando va (…) en la bodega se baila así, entre chayotes, plata y ají el nuevo ritmo del cha, cha, cha… toma tu matraca y paga lo que debes, toma tu chayote y paga lo que debes. (cantar con música de cha, cha, cha).

 

La prensa matraquera anda desatada. 

Tras la unción de Claudia Sheinbaum Pardo como la aspirante a presidencia de la República, los dueños de la matraca y el confeti determinaron que Puebla es el ombligo no sólo de México sino del mundo.

Que los planetas no giran alrededor del sol, sino de la fuente de San Miguel y prácticamente los resultados de la “encuesta” fueron elaborados en Puebla; no en la Ciudad de México, jamás en Jalisco, mucho menos en Chihuahua. Fue en Puebla y si no hubiera sido por los operadores políticos locales, la exjefa de gobierno de la Cdmx a punto estaría de perder, pues así prácticamente lo infirieron en sus sesudos análisis en sus redes sociales.

Es todo un arte eso de hacer sonar la matraca, aventar el confeti, mover los pompones y golpear el pandero.

Para ser matraquero se necesita (una poca de gracia y otra cosita, ay arriba y arriba) antes que nada pensar que lo que se escribe en una columna periodística lo leerán atentos hasta en Palmarito Tochapan. Que los pobladores de Chichiquila estarán alerta todos los días.

En segundo lugar, salir a defender a capa y espada a su candidato, ante los ataques, críticas, trascendidos y frustraciones.

Tercer punto, no menos importante, que su candidatazo no se confronte con su enemigo, para eso está él, faltaba más.

“Aquí está mi pecho, licenciado Fojaco. Usté no se ensucie, para eso estamos, para cuidarlo a usté y a su distinguida familia”, le dicen cuando se preocupan por algún mensaje o comentario que los altera.

Cuando este tundeteclas comenzó a reportear (allá en 1995) ya existían los matraqueros, incluso, citando al gran historiador Manubrio “es el oficio más antiguo del mundo”.

En los años 90, los dueños de la matraca se apostaron por don Manuel Bartlett (en ese entonces priista) sólo que en ese entonces tenían un mote más elegante: “los niños cantores de Bartlett”, porque cada que su director de comunicación movía la batuta, los vocalistas, en sus diarios, respondían con el solfeo de los solfeos o con un gran Do de pecho. El boletín de prensa era su cancionero Picot.

Llegó Mario Marín a la gubernatura y la matraca la hicieron sonar hasta con “éxtasis marinista” (no es broma, así tituló algún periódico de por aquí cerquita el triunfo del exmandatario).

Pasó a manos de Moreno Valle y el licenciado Matracas gritó furibundo: “¡Fue un cohetón!”, cuando justificó el uso de balas de goma para distender la protesta ciudadana.

Y llegamos a los tiempos modernos, en el que X (antes Twitter) es el campo de matraca, perdón de batalla. No negamos que pueden tener razón los compañeros, a lo mejor “le atinan” en sus predicciones, pero una cosa es la matraca y otra cosa es la realidad. La línea delgada entre lo que se quiere, se desea y lo que es.

Una necesaria aclaración

Hoy por hoy, el desempeño de Amanda Gómez Nava como titular de la ASE está cuestionado y con la presunción de errores y posibles actos de corrupción. Ella llegó en lugar de otro funcionario que fue encarcelado, supuestamente, por incurrir en acciones ilegales.

Antes, estuvo David Villanueva Lomelí quien no salió por conflictos ni acusaciones. No salió ni por la puerta trasera, como ha ocurrido. Hasta donde se sabe, jamás se confrontó con el exgobernador Miguel Barbosa. Villanueva tuvo la oportunidad de crecer e irse a la Auditoría Superior de la Federación y la aprovechó.

El desempeño de Villanueva jamás se vio envuelto en escándalos, quizá algún presidente municipal, eso sí, pudo sentirse agraviado, pero sería un caso muy en lo particular, porque jamás hubo señalamientos de malos manejos o abusos, mientras ejerció su encargo.

Es cuánto.