Será

Porque del otro lado del charco ideológico también hace aire, esto del clasismo, del que tanto se acusa a los panistas, no es exclusivo de algunos de los abanderados de la oposición. Desgraciadamente, se presenta al parejo en cualquiera de los colores partidistas. Y para que la crítica sea pareja, vale la pena recordar -porque aquí no somos desmemoriados- de que, en marzo pasado, se dio a conocer en redes sociales un audio en el que la hoy candidata de Morena a la presidencia municipal de Acatlán de Osorio, en la Mixteca Poblana, Guadalupe Lucero Bárcenas, se refiere con supremo desdén a sus paisanos, a quienes además aspira a gobernar. Les llama “nacos”, en tono y con toda la intención de ofenderlos. ¡Ah qué caray con la palabrita, tan recurrente! “Son unos nacos los que me critican, bueno, todos los de Acatlán son unos nacos. Pero eso va a cambiar ahora que llegue a la presidencia (municipal)”, dice la candidata en la grabación que inundó las redes. Lo que ha sido visto como “desdén clasista” contra sus paisanos, le costó a Guadalupe Bárcenas, primero, que alianza lopezobradorista se rompiera en aquel municipio, en donde ni el PT, ni el PVEM, ni Fuerza por México, ni Nueva Alianza quisieran ir con ella como candidata, por lo que va solita por Morena. Claro que luego se disculpó y dijo algo así como “hicieron parecer que es mi voz”, aunque todos en Acatlán aseguran que sí se trata de ella. Ahora, le está costando -nos dicen- la división y el rechazo de ciudadanos en aquella tan orgullosa Tierra Mixteca. Ofende y dividirás, ¿ofende y perderás?

¿Será?

A propósito del clasismo

La memoria histórica poblana registra que el general Ignacio Zaragoza llegó a expresar “¡qué ganas de voltear los cañones a Puebla!”, en días previos al 5 de mayo de 1862, cuando enfrentó al Ejército Francés, con éxito y gloria. ¡Y cómo no! El héroe nacional esperaba, con sus soldados, el embate extranjero en los cerros de Loreto y Guadalupe, pero los poblanos conservadores afrancesados le ponían muchos obstáculos en su esfuerzo por defender de a México. Esos poblanos criollos se sentían superiores por el color de su piel y despreciaban a los pobres y a los morenos. Hoy, seguramente los tildarían de “nacos”. Como aquellos que pegan con la derecha y esconden sus pecados en el clóset. No ocurrió, al menos permanentemente, la ocupación francesa y esos conservadores poblanos se quedaron con las ganas de su rey europeo. Un güero de ojos azules. Por cierto, una batalla poco ponderada fue muy relevante para el triunfo de las Armas Nacionales aquel glorioso 5 de mayo de 1862. Un día antes, el 4 de mayo, en Atlixco, se libró un combate fundamental. Fue en la Hacienda de las Traperas, donde el Ejército Nacional se enfrentó a tropas conservadoras. Los soldados republicanos vencieron y eso permitió cubrir la retaguardia a las fuerzas de Zaragoza. Han pasado 162 años, pero parece que hay quienes no han aprendido las lecciones. Algunos, por cierto, marcharon el domingo… vestidos de rosa. ¡Qué cosas!

¿Será?

¡Yisus, bájale al horno!

Santísimos calores han impactado de lleno a todo el estado; parece que el termostato se descompuso. Por ello, para evitar el síndrome de “no te derritas granizo”, insistimos en que se mantenga hidratado, no salir de casa entre las 11:00 y las 16:00 horas, usar ropas ligeras, y si es usted dark, metalero o rockero, pues a aguantar el soponcio. Lo que sí es cierto es que si se siente mal, vaya con un médico. ¡Cuídensen!

¿Será?

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *