Verónica Ponce, mamá de dos niños con espectro autista, enfrentó varios obstáculos para obtener una valoración certera y un tratamiento accesible para sus hijos.

En entrevista para 24 HORAS, relató su recorrido para encontrar especialistas con conocimientos en “altas capacidades”, largos procesos de evaluación y discriminación de parte de maestras, padres de familia y niños que forman parte del entorno escolar de sus pequeños.

Pese a ello, la joven madre convirtió su experiencia en una lucha por visibilizar las dificultades que enfrentan las familias con niños neurodivergentes, en un sistema que, asegura, aún no está preparado para atender sus necesidades.

“Ha sido difícil, principalmente por el diagnóstico. Aquí en Puebla no están actualizados respecto a las altas capacidades”, declaró Verónica Ponce al reconocer la falta de concientización sobre las condiciones intelectuales de este tipo.

Remarcó que, cuando finalmente obtuvo una valoración, mejoró su calidad de vida, al conocer más sobre el espectro autista y mejorar el trato con sus pequeños.

Verónica reconoció que una terapia farmacológica, que incluye reportes clínicos, es sumamente cara, ya que un medicamento puede costar hasta 15 mil pesos.

“El no acceder a un tratamiento adecuado provoca mucha discriminación y que los menores crezcan con baja autoestima”, reconoció.

En México hay un reporte publicado en 2016 e impulsado por la organización Autism Speaks, donde se estima que uno de cada 115 niños tiene autismo, es decir, el 1% de la población infantil en el país.

No obstante, el informe no da cifras respecto a la incidencia del espectro en la vida adulta. A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que uno de cada 160 niños presenta esta condición en el mundo, incidencia que aumenta 17% al año.

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