La Cuadrilla Veintiséis Oriente -La Original del Barrio de Xonaca, sale a las calles de la ciudad de Puebla durante la temporada de carnavales para dejar el alma en cada paso y demostrar que posee un sello único, difícil de igualar.
Desde hace más de 100 años, en cada bailable y en sus tradicionales danzas dominicales, sus integrantes dan rienda suelta a la música, el color y la tradición. El público, con aplausos y silbidos, los contagia de alegría y fortalece su amor por una herencia que ha pasado de generación en generación.
Los huehues aseguran que se trata de una tradición familiar: muchos de sus parientes también son danzantes y quienes no lo son, los acompañan y respaldan con entusiasmo en cada presentación.
Aunque existen numerosas cuadrillas, la Veintiséis Oriente busca mantener viva la esencia de los primeros bailes que llegaron desde Tlaxcala.
“Nosotros tratamos de conservar el vestuario original: capa, careta de madera, traje coordinado negro, corbata y zapato de vestir. Nuestras maringuillas también usan careta; no incluimos payasos ni arlequines”, explicó Julián Salazar Suárez, integrante de la comisión organizadora.
Con más de 50 años como huehue, el danzante recordó que esta herencia cultural fue traída por tlaxcaltecas al Barrio del Alto, donde se formó la primera cuadrilla; posteriormente surgió la agrupación del Barrio de Xonaca.
Relató que esta expresión cultural nació como una mofa hacia los hacendados de ojos azules, vestimenta elegante y vida lujosa. Al no tener acceso a sus fiestas, los mestizos comenzaron a imitarlos en su forma de vestir, utilizando caretas con rasgos españoles. Actualmente, los atuendos pueden costar entre 30 y 35 mil pesos.
“La tradición inició cuando llegaron carboneros de Tlaxcala. Ellos trajeron sus cuadrillas y comparsas como burla hacia los hacendados. Los sirvientes no tenían acceso a sus celebraciones, por eso los imitaban; de ahí que las caretas tengan rasgos españoles, porque los mestizos no compartíamos esas características”, detalló Salazar Suárez.
El huehue poblano comenzó a bailar junto a su padre, uno de los iniciadores de la cuadrilla en Xonaca, por lo que ha sido testigo de la formación de distintos grupos a lo largo de los años. Aseguró que su comparsa trabaja con respeto y dignidad para conservar los bailes y la música tradicional.
Los preparativos para el carnaval y las danzas dominicales inician hasta con seis meses de anticipación, tiempo en el que organizan a los músicos, agendan fechas y coordinan a los huehues que se integran a la cuadrilla.
“Se mantiene y cada vez más fuerte, porque sabemos por qué bailamos; no somos improvisados”, enfatizó.
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