La disputa entre Elon Musk y OpenAI sufrió un giro decisivo luego de que un jurado federal en Oakland desestimó la demanda presentada por el magnate sudafricano contra la compañía de inteligencia artificial, al considerar que el caso fue promovido fuera del tiempo legal permitido.

El fallo, respaldado por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, representa una victoria estratégica para Microsoft y para la propia OpenAI, firma que hoy domina gran parte del mercado global de IA generativa gracias a herramientas como ChatGPT.

Musk acusaba a la empresa y a sus directivos, entre ellos Sam Altman y Greg Brockman, de traicionar la misión original de OpenAI como organización sin fines de lucro. Según el empresario, los 38 millones de dólares que aportó inicialmente debían destinarse al desarrollo de tecnologías “en beneficio de la humanidad”, no a la creación de un gigante valuado en más de 850 mil millones de dólares.

Especialistas del sector consideran que la resolución judicial elimina uno de los mayores obstáculos para que OpenAI avance hacia una eventual salida a bolsa, fortaleciendo además sus vínculos financieros con corporativos como Microsoft y otros inversionistas internacionales.

La derrota también evidencia la intensa lucha entre multimillonarios y empresas tecnológicas por controlar el mercado de la inteligencia artificial, considerado ya uno de los negocios más rentables y estratégicos del mundo. Mientras Musk impulsa proyectos desde xAI y SpaceX, OpenAI continúa consolidando su liderazgo global.

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