Especialistas coincidieron en que el personal de algunos centros médicos estéticos carece de la capacitación necesaria para realizar procedimientos de belleza y brindar el seguimiento adecuado a los pacientes.
Juan Lozano, médico de urgencias en un hospital público, explicó que lo ideal es que quienes practiquen cirugías plásticas sean médicos generales que posteriormente cursen un posgrado en cirugía plástica y reconstructiva, además de una alta especialidad en medicina estética.
“El problema radica en que muchos médicos únicamente toman diplomados o cursos de capacitación donde aprenden ciertos procedimientos, pero no cuentan con el tiempo suficiente para adquirir la experiencia necesaria que les permita resolver posibles complicaciones”, señaló.
Por su parte, Elisa Moreno, doctora general, indicó que, para reducir riesgos, los pacientes deben verificar que el médico esté certificado por el Colegio de Cirujanos Plásticos y cuente con estudios avalados por universidades reconocidas.
También sugirió que, al acudir a un consultorio, los pacientes corroboren que las cédulas profesionales de licenciatura y especialidad se encuentren visibles. En caso contrario, aconsejó solicitarlas y verificar que correspondan al médico tratante.
Además, deben revisar el historial académico y profesional de los especialistas en plataformas oficiales, sugirió la especialista.
“En muchos consultorios hay varias cédulas o títulos exhibidos, por lo que es importante comprobar que pertenezcan al médico que realizará el procedimiento, ya que esto puede prestarse a fraudes”, advirtió.
Moreno agregó que el costo de los procedimientos también puede ser un indicador de calidad y profesionalismo, pues acudir con personas sin preparación adecuada podría poner en riesgo la salud de los pacientes.
“Bien dicen que lo barato sale caro, y es cierto. Muchas veces las personas buscan promociones o eligen la opción más económica sin considerar los riesgos que esto implica para su salud”, lamentó.
Finalmente, ambos coincidieron en que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud son las instancias encargadas de regular estos establecimientos.

