El FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos informaron que frustraron un presunto plan de ataque contra un evento de la UFC realizado el pasado fin de semana en la Casa Blanca, al que asistieron el presidente Donald Trump y otros altos funcionarios del gobierno estadounidense.
De acuerdo con las autoridades, el operativo derivó en la detención de seis personas, entre ellas el ciudadano mexicano Abraham Hermosillo Álvarez, señalado como uno de los presuntos responsables de coordinar la operación.
Plan contemplaba drones y francotiradores
La investigación federal reveló que los sospechosos pretendían utilizar drones cargados con explosivos para sobrevolar el recinto durante el espectáculo deportivo. El objetivo consistía en provocar una evacuación masiva y aprovechar el caos para atacar a personas consideradas como “objetivos de alto valor”.
Además, el plan incluía la participación de presuntos francotiradores que actuarían una vez iniciada la movilización de asistentes y personal de seguridad.
Entre los detenidos figura Tycen Proper, de 19 años, residente de Ohio. Las autoridades indicaron que el 10 de junio su madre alertó a la policía luego de detectar supuestos vínculos de su hijo con un grupo extremista a través de internet.
Acusan acopio de armas y equipo táctico
Según el Departamento de Justicia, Proper habría reunido armas de fuego, miles de cartuchos y equipo táctico en su domicilio. Los investigadores también señalaron que identificó posibles blancos, incluidos integrantes del Congreso estadounidense.
Por otra parte, medios de comunicación de Estados Unidos reportaron que uno de los sospechosos declaró durante los interrogatorios que el grupo buscaba atacar a las llamadas “élites capitalistas”, multimillonarios y responsables políticos vinculados con donaciones del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).
Las autoridades federales mantienen abierta la investigación para determinar el alcance de la presunta conspiración, así como la participación específica de cada uno de los acusados. Mientras tanto, los seis detenidos enfrentan cargos relacionados con el supuesto complot que, según las pesquisas, buscaba ejecutar uno de los ataques más significativos contra un evento de alto perfil en territorio estadounidense.

