Jonathan Villanueva vivió únicamente con su padre tras el abandono de su madre. Con el paso del tiempo, terminó repitiendo una historia similar con su hijo y hoy, por decisión propia, asumió solo la crianza de Héctor, de siete años.
En entrevista, relató que desde los tres años estuvo al cuidado de su papá junto con sus hermanas. Esa experiencia marcó profundamente su infancia y adolescencia, al generarle sentimientos de rebeldía y momentos de caos emocional; sin embargo, logró salir adelante gracias a las enseñanzas recibidas.
“Tengo eso en el corazón, porque cuando a mí me abandonaron se quedó ese sentimiento encontrado. No quiero que vuelva a pasar y ser padre me ayuda mucho con mi pasado. Doy gracias a Dios por tener esa oportunidad”, expresó.
Por ello, cuando observó que la madre de su hijo no estaba completamente involucrada en su crianza, tomó la decisión de llevarse al pequeño cuando también tenía tres años para comenzar juntos una nueva etapa de vida, basada en el acompañamiento y el trabajo en equipo.
“Ser padre es una gran responsabilidad. Te enseña a ser fuerte y, en los momentos más difíciles, te enseña a no desistir. Ser padre es una gran oportunidad, a pesar de que tengas que lavar, planchar y hacer muchas otras cosas; no pasa nada porque también son valores”, reconoció.

UNA RELACIÓN CERCANA
Jonathan también es padre de Jessica, una joven con la que no vive de manera cotidiana, pero con quien mantiene una relación cercana y a la que procura acompañar siempre que le es posible.
Para sacar adelante a sus hijos, ha desempeñado distintos oficios, entre ellos lavacoches, trabajador de mantenimiento y otras actividades que ha combinado con su labor como tatuador, profesión que ejerce desde hace una década.
Afirmó que en los últimos años su perspectiva de vida ha cambiado por completo, pues sus hijos se han convertido en el principal motor que lo impulsa a esforzarse cada día, buscar un mejor futuro para ellos y guiarlos con consejos, diálogo y buena energía, evitando los regaños constantes.
“Nació y me hizo reflexionar. Todos los años he ido cambiando. A veces es necesario poner las cartas sobre la mesa, sin golpes, sin traumas y ahí vamos”, comentó.
RESPALDO Y ORIENTACIÓN
Reconoció que su vida nunca fue sencilla. Durante su niñez no entendía por qué su padre tomó por completo la responsabilidad de criarlo; sin embargo, ahora con Héctor bajo su cuidado, comprende su propia historia y valora el respaldo de su progenitor, quien continúa acompañándolo y orientándolo.
Jonathan vive en Cuautlancingo, cerca de sus familiares, quienes representan una red de apoyo importante en la crianza de su hijo. Junto con Héctor y su perro ha formado una familia que, asegura, no cambiaría por nada.
A la distancia, también cuenta con el apoyo de su expareja, a quien le ha pedido mantenerse presente en la vida del pequeño para evitar que experimente el vacío que puede generar la ausencia materna.
En México, de los 21.2 millones de hombres que son papás en el país, apenas el 0.5 por ciento se identifica formalmente como padre soltero, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De dicho universo, el 93.5 por ciento está casado o vive en unión libre y el 5.9 por ciento se encuentra separado, divorciado o viudo.
Al desglosar los porcentajes, destaca que en el país existen 796 mil hogares monoparentales encabezados por hombres; de ellos, cerca de 495 mil son viudos, 259 mil están separados o divorciados y 42 mil quedaron a cargo de sus familias tras el abandono de su pareja.


