Un ambicioso proyecto turístico de lujo relacionado con Ivanka Trump y Jared Kushner ha colocado a Albania en el centro de una creciente controversia política, ambiental y social. Lo que comenzó como una propuesta para desarrollar hoteles exclusivos y villas frente al mar ahora enfrenta manifestaciones multitudinarias, cuestionamientos sobre la transparencia financiera e incluso una investigación por parte de las autoridades anticorrupción.

La iniciativa contempla la construcción de un complejo turístico en la zona costera de Vjosa-Narta, ubicada a unos 150 kilómetros al suroeste de Tirana, además de un exclusivo resort en la isla de Sazan, una antigua base militar deshabitada que carece de infraestructura turística.

Un proyecto acelerado por el gobierno

A finales de 2024, el gobierno de Albania otorgó a Atlantic Incubation Partners LLC la categoría de inversor estratégico, una figura que facilita trámites administrativos y permite el respaldo de distintas dependencias gubernamentales. Diversas investigaciones han vinculado a esta empresa con Affinity Partners, el fondo de inversión fundado por Jared Kushner.

Meses después, en enero de 2026, Ivanka Trump visitó Albania junto con arquitectos e inversionistas. Durante su estancia sostuvo reuniones con representantes del proyecto y compartió una cena con el primer ministro Edi Rama, lo que incrementó la atención internacional sobre la iniciativa.

Inversión millonaria y dudas sobre su financiamiento

Las cifras asociadas al desarrollo han generado expectativas y cuestionamientos. La inversión prevista para la isla de Sazan alcanzaría los mil 600 millones de dólares, mientras que el primer ministro albanés ha mencionado un proyecto global cercano a los 4 mil millones de euros.

Sin embargo, persisten dudas sobre la identidad de los inversionistas y el papel que desempeña el Estado albanés dentro de la estructura financiera. Además, la empresa Sazan Real Estate Development LLC, presentada como responsable de la gestión del proyecto, no aparece en registros legales fácilmente verificables, lo que alimenta las sospechas de opacidad.

Impacto ambiental y conflictos de propiedad

Las críticas más severas provienen de organizaciones ambientalistas. La región de Vjosa-Narta posee estatus de protección debido a la riqueza de sus ecosistemas y la presencia de numerosas especies de flora y fauna.

Más de 40 organizaciones civiles solicitaron la suspensión inmediata del proyecto al considerar que amenaza un entorno de alto valor ecológico. Paralelamente, familias albanesas reclaman derechos de propiedad sobre parte de los terrenos involucrados. Muchos de estos litigios se remontan al proceso de restitución de bienes posterior al colapso del régimen comunista en la década de 1990.

Protestas e investigación anticorrupción

La tensión aumentó tras la difusión de videos que muestran maquinaria pesada y trabajos preliminares en la costa. Las imágenes provocaron una ola de indignación que derivó en protestas en la localidad de Zvernec y posteriormente en la capital, Tirana.

Miles de personas exigieron la cancelación del proyecto y el reconocimiento de los derechos de los antiguos propietarios. Mientras tanto, la Fiscalía Especial Anticorrupción de Albania (SPAK) abrió una investigación para revisar posibles irregularidades en la modificación del estatus de protección ambiental, la adjudicación de contratos y el origen de los recursos utilizados para adquirir terrenos.

Con nuevas movilizaciones previstas para los próximos días, el futuro del proyecto permanece bajo intensa presión pública y escrutinio institucional.

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