La prolongada sequía en Guatemala y la alta probabilidad del regreso de El Niño han encendido las alarmas entre comunidades indígenas del norte del país.
En la aldea de Xetzac, ubicada en el municipio de Cunén, departamento de Quiché, las familias observan con preocupación cómo la falta de lluvias amenaza sus cultivos de subsistencia.
Para cientos de habitantes, el maíz, frijol, papa y otros productos agrícolas representan la principal fuente de alimentación y supervivencia.
La escasez de agua ya ha comenzado a afectar sembradíos y arroyos de la región, agravando las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las comunidades rurales.
Cecilia Pasá, una mujer maya de 38 años, teme que la ausencia de lluvias provoque pérdidas totales en las cosechas y derive en una crisis alimentaria.
La región forma parte del Corredor Seco centroamericano, una franja altamente vulnerable a fenómenos climáticos extremos que abarca zonas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.
Durante el episodio de El Niño 2023-2024, miles de familias enfrentaron dificultades para acceder a alimentos debido a la reducción de las cosechas.
Ahora, el temor vuelve a crecer ante los pronósticos que anticipan un posible fortalecimiento del fenómeno climático durante los próximos meses.
De acuerdo con estimaciones oficiales, alrededor de 2.5 millones de guatemaltecos podrían enfrentar condiciones de inseguridad alimentaria debido a la combinación de sequía y temperaturas extremas.
Expertos advierten que El Niño suele generar condiciones más cálidas y secas en Centroamérica, reduciendo significativamente las precipitaciones y afectando la producción agrícola.
Además, el impacto del cambio climático ha provocado que el Corredor Seco se expanda considerablemente en las últimas dos décadas.
La situación también se ve agravada por la disminución de remesas provenientes de migrantes deportados desde Estados Unidos, una fuente clave de ingresos para muchas familias.
Ante este panorama, comunidades enteras dependen de la venta de animales de corral y trabajos ocasionales para complementar su alimentación.
Mientras esperan la llegada de las lluvias, los habitantes de Cunén observan con incertidumbre el cielo, conscientes de que una temporada seca prolongada podría desencadenar una nueva emergencia humanitaria en Guatemala.
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