Las ciudades del futuro deben avanzar hacia un modelo que combine tecnología, accesibilidad e inclusión, con espacios diseñados para responder a las necesidades de las personas con autismo y de quienes experimentan distintas formas de percibir su entorno, afirmó el especialista en temas sociales Diego Hernández Pitta.

El experto sostuvo que una ciudad incluyente no depende únicamente de leyes o políticas públicas, sino también de la manera en que se diseñan los espacios donde la población estudia, trabaja, convive y se desplaza diariamente.

Inclusión desde el diseño urbano

Hernández Pitta explicó que una ciudad verdaderamente accesible permite que todas las personas participen, se movilicen y desarrollen sus actividades con dignidad. En ese sentido, subrayó que pensar en las personas con trastorno del espectro autista (TEA) también impulsa entornos más funcionales para el resto de la sociedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada 100 personas forma parte del espectro autista, situación que evidencia la necesidad de incorporar criterios de inclusión en la planeación de parques, escuelas, centros comerciales, sistemas de transporte y espacios públicos.

Acciones sencillas con impacto social

El especialista señaló que medidas como crear zonas de calma, disminuir la sobreestimulación sensorial, fortalecer la señalización accesible y capacitar al personal de atención al público pueden transformar la experiencia cotidiana de miles de personas.

Además, destacó que las campañas de sensibilización fortalecen la comprensión sobre la diversidad neurocognitiva, favorecen la empatía y contribuyen a eliminar barreras sociales.

Hernández Pitta enfatizó que muchas mejoras no requieren grandes inversiones, sino un cambio de perspectiva al momento de planear y administrar los espacios urbanos.

Finalmente, aseguró que cuando una ciudad elimina obstáculos para quienes enfrentan mayores desafíos, genera beneficios para toda la comunidad. Bajo esa visión, concluyó, la inclusión, la accesibilidad y el respeto a la diversidad deben convertirse en principios fundamentales del desarrollo urbano.

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