La propuesta del Gobierno federal para regular el uso de la Inteligencia Artificial (IA), redes sociales y dispositivos electrónicos debe incorporar un enfoque de salud pública y no limitarse únicamente a restringir el acceso a estas tecnologías, coincidieron especialistas en psicología, medicina del sueño y desarrollo tecnológico.
Las expertas señalaron que el uso excesivo de pantallas ya genera consecuencias en el descanso, las habilidades sociales y el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes. No obstante, subrayaron que la solución tampoco consiste en satanizar la tecnología, sino en promover un uso responsable.
Aumentan los riesgos entre adolescentes
Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que en 2022 el 11% de los adolescentes de entre 11 y 15 años presentó señales de uso problemático de redes sociales, incluidos síntomas relacionados con la adicción. La cifra aumentó respecto al 7% registrado en 2018.
En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023 reveló que 76.4% de los menores de 10 a 14 años permanece más de dos horas diarias frente a una pantalla, lo que equivale a cerca de nueve millones de niñas y niños.
El sueño y la convivencia, entre los principales afectados
La especialista en medicina del sueño Yoaly Arana Lechuga explicó que la exposición prolongada a dispositivos altera el ritmo circadiano, lo que reduce las horas de descanso. Incluso, un estudio realizado con menores de Iztapalapa detectó que muchos duermen hasta tres horas menos de lo recomendado.
Por su parte, Patricia González, directora del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana, consideró indispensable regular el uso de la IA en las escuelas, ya que el aislamiento frente a estas herramientas disminuye la convivencia, reduce la tolerancia a la frustración y expone a los menores a riesgos digitales. Además, alertó que muchos niños asumen como verdadera toda la información generada por sistemas de inteligencia artificial, aunque pueda contener errores.
En contraste, Claudia Del Pozo, directora ejecutiva de Eon Institute, afirmó que la Inteligencia Artificial no representa el problema por sí misma. Aseguró que el impacto depende de las decisiones de quienes diseñan, desarrollan e implementan estas tecnologías, por lo que llamó a impulsar una regulación responsable y basada en evidencia.

