El exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, abandonó el penal federal del Altiplano y regresó a su domicilio ubicado en la colonia Xilotzingo, en la capital poblana, donde permanecerá bajo prisión domiciliaria tras obtener un amparo promovido por su equipo legal.

De acuerdo con información proporcionada por personas cercanas a su familia, el exmandatario volvió a su vivienda desde la semana pasada. Hasta el momento, las autoridades no han detallado oficialmente si su salida respondió a una modificación de las medidas cautelares o a la ejecución del recurso judicial concedido.

Defensa argumentó problemas de salud

Familiares del exgobernador señalaron que la defensa expuso ante los tribunales el deterioro de su estado de salud. Entre los argumentos presentados destacaron padecimientos en la garganta, complicaciones en los pulmones y su edad, superior a los 70 años.

Como resultado del recurso legal, impulsado desde 2025, Mario Marín permanecerá en su domicilio con un brazalete electrónico de localización, mecanismo que permitirá supervisar el cumplimiento de la medida mientras continúa el proceso judicial en su contra.

El caso reaviva el debate

El cambio en la situación jurídica del exmandatario vuelve a generar discusión sobre el uso de los amparos y otros recursos legales para modificar las medidas cautelares en procesos de alto perfil.

Especialistas han señalado en distintos casos que factores como la edad avanzada y el estado de salud suelen formar parte de los elementos que analizan los jueces para determinar la procedencia de medidas distintas a la prisión preventiva, siempre dentro del marco legal.

Con el regreso de Mario Marín a su domicilio en Puebla, el proceso judicial continúa, aunque ahora bajo un esquema de prisión domiciliaria y vigilancia mediante un dispositivo electrónico.

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