Los próximos 4 y 5 de julio, la ciudad de Puebla será sede del 1er Festival del Maíz Criollo Roza, Tumba y Barbecho, un encuentro ciudadano enfocado en la preservación, difusión y reflexión sobre las semillas nativas y la importancia cultural, social y alimentaria del maíz en México.
El encuentro se realizará en el espacio Calor Trópico, ubicado en la calle 2 Oriente 208, en el Centro Histórico de Puebla, con actividades programadas a partir de las 10:00 horas en ambas jornadas.
La entrada al programa general, la expo-venta y las charlas serán gratuitas, previo registro en el sitio rozatumba.com, mientras que los talleres especializados tendrán una cuota de recuperación.
De acuerdo con los organizadores, el evento reunirá a investigadores, colectivos campesinos, defensores de los derechos agrarios y proyectos comunitarios para compartir experiencias y conocimientos en torno al maíz criollo, la soberanía alimentaria y la agrobiodiversidad mediante conferencias, mesas de diálogo y actividades culturales.
Las actividades del sábado 4 de julio iniciarán con el bloque denominado Charlas y Saberes, en el que participarán especialistas de instituciones académicas y colectivos dedicados al estudio del campo, la bioseguridad y la conservación de semillas nativas.
Entre los temas que se abordarán destacan los organismos genéticamente modificados, los sistemas agroalimentarios y el trabajo comunitario en el medio rural.
Para el domingo 5 de julio continuarán las mesas de diálogo con temas relacionados con la conservación del maíz nativo, el papel de los bancos de semillas y el vínculo entre los conocimientos tradicionales y la ciencia.
Además, se presentará un libro dedicado a la cultura del maíz y se ofrecerán ponencias sobre su relevancia social, cultural y alimentaria.
Como parte del programa también se impartirán talleres sobre elaboración tradicional de tortillas en metate, conservación de semillas, diseño artesanal y gastronomía basada en variedades de maíz nativo.
El festival incluirá además exposiciones artísticas, teatro documental, cuentacuentos, música en vivo y la proyección de un cortometraje relacionado con la soberanía alimentaria, con la participación de artistas de distintas disciplinas.
Los organizadores señalaron que el propósito del festival es generar un espacio de diálogo y reflexión sobre la importancia del maíz criollo como patrimonio biocultural del país, además de reconocer y visibilizar la labor de las comunidades campesinas que han preservado la diversidad de las semillas nativas.
El evento es impulsado por un equipo independiente encabezado por Iyyasú Labastida Contreras, así como la ilustradora y ceramista Karyme Cisneros, en colaboración con un grupo multidisciplinario de especialistas y promotores culturales.
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