El abuso y la explotación sexual infantil dejaron de concentrarse en espacios físicos y ahora encuentran un terreno fértil en redes sociales, aplicaciones de mensajería y videojuegos en línea, advirtió UNICEF México al presentar los resultados del estudio Disrupting Harm (Interrumpiendo el Daño) México 2026, elaborado junto con Interpol y ECPAT Internacional.
Durante una entrevista, José Antonio Ruiz, oficial de Protección a la Infancia de UNICEF México, informó que hasta el 13% de niñas, niños y adolescentes sufrió alguna forma de violencia o explotación sexual facilitada por la tecnología durante el último año. Esa cifra equivale a cerca de 1.3 millones de menores en el país.
El especialista destacó que únicamente el 1% de las víctimas presentó una denuncia, debido a factores como vergüenza, desconocimiento, normalización de la violencia o falta de información sobre las instituciones de apoyo.
Agresores pertenecen al entorno cercano
La investigación también derriba uno de los principales mitos sobre los riesgos en internet. El 64% de las víctimas identificó como agresor a una persona conocida, principalmente amigos, parejas y familiares, lo que evidencia que el peligro no siempre proviene de perfiles desconocidos.
Asimismo, el análisis identificó como principales canales de contacto a Facebook, Instagram, TikTok y WhatsApp, mientras que los videojuegos con chats activos, como Roblox, FIFA y Minecraft, muestran un crecimiento preocupante como espacios donde ocurren estos delitos.
Entre las modalidades más frecuentes aparecen el cyberflashing, la extorsión sexual, la manipulación de imágenes mediante inteligencia artificial y las ofertas de dinero o regalos a cambio de contenido íntimo o encuentros presenciales.
Urgen reformas y responsabilidad compartida
UNICEF advirtió que el avance tecnológico supera el ritmo de las leyes mexicanas, pues aún existen vacíos legales para sancionar conductas como la visualización pasiva de material de abuso o las transmisiones en vivo de explotación infantil.
La organización también llamó a fortalecer la capacitación de autoridades, homologar los marcos legales en todo el país y exigir mayor responsabilidad a las plataformas digitales.
Finalmente, Ruiz subrayó que la protección de niñas, niños y adolescentes en internet requiere la participación de autoridades, empresas tecnológicas, escuelas y familias, ya que trasladar toda la responsabilidad a los menores solo incrementa su vulnerabilidad frente a la violencia digital.

