Las condiciones de detención en los centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) volvieron al centro del debate luego del fallecimiento de un migrante salvadoreño y de nuevos testimonios que describen presuntos casos de hacinamiento, deficiente atención médica y afectaciones psicológicas durante el encierro.

El caso más reciente corresponde a Edwin López-Cornejo, un salvadoreño de 41 años que permaneció seis semanas en el centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, antes de morir el pasado sábado. Familiares aseguraron que no recibió oportunamente el tratamiento para controlar su diabetes e hipertensión, mientras que el ICE sostuvo que brindó la atención necesaria y confirmó que la causa del fallecimiento continúa bajo investigación.

Relatos describen condiciones de encierro

Las críticas también cobraron fuerza tras el testimonio de Marcelo Gomes Da Silva, estudiante de secundaria en Massachusetts, quien narró haber permanecido seis días en un centro de detención de Burlington.

El joven afirmó que dormía sobre el piso de concreto, protegido únicamente por una delgada lámina de aluminio. Su relato coincide con declaraciones de otros migrantes y con reportes de organizaciones defensoras de derechos humanos, que documentan condiciones similares en diversas instalaciones.

De acuerdo con Human Rights Watch, algunos centros presentan celdas conocidas como "hieleras", espacios con temperaturas extremadamente bajas, habitaciones ocupadas por decenas de personas y detenidos obligados a descansar sobre el suelo.

Atención médica y salud mental, entre las principales preocupaciones

Diversas investigaciones periodísticas y reportes oficiales señalaron que los retrasos en la atención médica representan una de las principales problemáticas dentro del sistema de detención migratoria. Expedientes revisados por medios estadounidenses documentaron esperas de varios días para recibir medicamentos o consultas, incluso entre personas con enfermedades crónicas.

A la par, organizaciones especializadas advirtieron un incremento en los casos de aislamiento, situación que impacta la salud mental de los migrantes. Algunos testimonios describen episodios de depresión, ansiedad y desorientación durante su permanencia bajo custodia.

Registros independientes indican que al menos 23 personas murieron bajo custodia del ICE durante 2026, mientras el sistema mantiene una población cercana a 73 mil detenidos, cifra superior a la registrada un año antes. Pese a las denuncias, el Departamento de Seguridad Nacional insiste en que las instalaciones cumplen con los estándares de alimentación y atención médica establecidos.

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