El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) abrió una convocatoria para adquirir guantes capaces de emitir descargas eléctricas destinados al personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El dispositivo, denominado G.L.O.V.E., pertenece a la empresa Compliant Technologies, con sede en Kentucky, y actualmente tiene aplicaciones en prisiones y traslados de personas detenidas.
A simple vista, el equipo mantiene la apariencia de un guante táctico convencional. Sin embargo, incorpora un mecanismo que permite generar una descarga eléctrica al entrar en contacto con la piel, con el objetivo de provocar dolor y limitar temporalmente el movimiento.
Un dispositivo diseñado para el control físico
De acuerdo con las especificaciones del fabricante, el modelo contemplado por ICE opera entre 324 y 362 voltios, con un máximo de 380. Cada impulso dura poco más de 100 microsegundos y puede repetirse 30 veces por segundo.
La compañía plantea el G.L.O.V.E. como una alternativa para reducir enfrentamientos sin recurrir inmediatamente a un arma de fuego. Su uso documentado incluye situaciones con internos que presentan resistencia, amenazan a custodios o intentan autolesionarse.
La posible adquisición ha generado cuestionamientos entre organizaciones defensoras de los derechos civiles. Jenn Rolnick Borchetta, de la ACLU, criticó la utilización de dispositivos que provocan dolor para hacer cumplir las normas migratorias.
El contrato contempla un monto máximo de 20 millones de dólares y la convocatoria plantea una adjudicación directa.
ICE incrementa su gasto en armamento
La propuesta también ocurre en medio de un fuerte aumento del gasto de ICE en armas ligeras y municiones, que creció 700% desde enero de 2025, según datos federales.
Mientras tanto, la incorporación de cámaras corporales avanza a menor ritmo. Para marzo, menos de una cuarta parte de los agentes contaba con estos dispositivos.
El G.L.O.V.E. incluiría una función de grabación durante su utilización, aunque la convocatoria todavía no detalla cuánto tiempo conservaría las imágenes ni quién tendría acceso a ellas.

