El exrepresentante Comercial de Estados Unidos, Robert E. Lighthizer, afirmó que el actual sistema de libre comercio dejó de generar beneficios para la economía estadounidense y defendió la creación de un modelo basado en el comercio equilibrado, una postura que podría influir en la próxima revisión del T-MEC.
Durante una entrevista con Foreign Affairs, el exfuncionario sostuvo que el esquema comercial internacional presentaba deficiencias desde antes del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Según su análisis, las principales economías priorizan mantener superávits comerciales para fortalecer su crecimiento, en lugar de impulsar una apertura total de los mercados.
Cuestiona el modelo comercial vigente
Lighthizer explicó que las decisiones adoptadas por Estados Unidos durante la década de 1990, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la integración de China al sistema multilateral, aceleraron el traslado de industrias manufactureras hacia Asia.
El exnegociador aseguró que ese proceso redujo millones de empleos industriales en territorio estadounidense y amplió los déficits comerciales, situación que, desde su perspectiva, debilitó la competitividad del país.
Además, señaló que diversas naciones fortalecieron su producción mediante subsidios, incentivos fiscales, políticas industriales y mecanismos monetarios, mientras Estados Unidos mantuvo un mercado más abierto.
La revisión del T-MEC, en la mira
Para Lighthizer, igualar únicamente los aranceles no garantiza condiciones equitativas de competencia. Consideró necesario incorporar factores como las políticas laborales, fiscales y de apoyo industrial para construir un verdadero esquema de comercio equilibrado.
Sus declaraciones cobran relevancia en vísperas de la revisión del T-MEC, proceso que podría llevar a Washington a impulsar reglas más estrictas para reducir los déficits comerciales, fortalecer la producción regional y combatir prácticas que considere desleales.
Aunque el exfuncionario no presentó modificaciones concretas para el acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá, su postura refleja la estrategia comercial que impulsó durante la primera administración de Trump y que continúa influyendo en el debate económico estadounidense. Su visión podría marcar el rumbo de las futuras negociaciones entre los tres socios de Norteamérica.

