Las remesas hacia México mantuvieron una trayectoria positiva durante junio al alcanzar 5 mil 472 millones de dólares, cifra que representó un crecimiento anual de 4.2%, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico). Sin embargo, especialistas advirtieron que el avance no se tradujo en un mayor poder de compra para las familias debido a la fortaleza del peso frente al dólar.
Mayor monto por envío impulsa el crecimiento
El incremento respondió principalmente al aumento del monto promedio de cada transferencia, que avanzó 3.8% respecto al mismo mes del año anterior. En contraste, el número de operaciones apenas registró un crecimiento de 0.4%, lo que refleja un dinamismo limitado en la cantidad de envíos realizados desde el extranjero.
Durante el primer semestre de 2026, el país acumuló 30 mil 759 millones de dólares en remesas, equivalente a un incremento anual de 3.1%. Además, el flujo anualizado ascendió a 63 mil 389 millones de dólares, lo que confirma una expansión moderada de estos recursos, considerados una de las principales fuentes de divisas para México.
Especialistas señalaron que el comportamiento coincide con un mercado laboral estadounidense menos dinámico para la población de origen mexicano, situación que limita el crecimiento del volumen de transferencias. También advirtieron que un entorno migratorio más restrictivo podría representar un desafío para los próximos meses.
El tipo de cambio reduce el poder adquisitivo
A pesar del crecimiento en dólares, las remesas en términos reales registraron una caída anual de 8%, con lo que acumularon 13 meses consecutivos de retrocesos.
Analistas explicaron que la apreciación de 9.48% del peso frente al dólar disminuyó el valor de los recursos al convertirlos a moneda nacional. En consecuencia, los envíos expresados en pesos descendieron 4.87% anual y, al descontar la inflación, su poder adquisitivo cayó 7.96%.
Otros expertos consideraron que, aunque Estados Unidos endureciera las políticas migratorias, las redes familiares integradas por ciudadanos, residentes permanentes e indocumentados podrían amortiguar parte del impacto sobre los envíos de dinero hacia México.
Mientras tanto, el entorno económico continúa bajo presión por un consumo interno débil, mayores costos de combustibles y la volatilidad cambiaria, factores que mantienen cautela sobre la evolución de las remesas durante la segunda mitad del año.

