Las identidades juveniles contemporáneas deben analizarse desde la comprensión y no desde la estigmatización, particularmente en fenómenos como las comunidades therian, que han cobrado mayor visibilidad en redes sociales, señaló el académico de la Universidad Iberoamericana Puebla (Ibero), Octavio Spíndola Zago.
En entrevista, el especialista en historia y humanidades explicó que la construcción de la identidad es un proceso natural durante la juventud; sin embargo, en la actualidad ocurre de forma mucho más acelerada.
“Las nuevas generaciones crecen en un contexto atravesado por una pandemia, los universos digitales y una noción permanente de ‘editabilidad’ del yo: perfiles, avatares y narrativas personales que pueden modificarse en tiempo real”, manifestó.
Este entorno, añadió, permite comprender por qué, ante escenarios como la catástrofe climática, la incertidumbre sobre el futuro y un mercado laboral percibido como deshumanizado, emergen nuevas formas de expresión identitaria.
Spíndola Zago subrayó que no todas las personas que participan en estas tendencias presentan un trastorno psicológico o psiquiátrico. En muchos casos, se trata de exploraciones propias de la etapa juvenil. No obstante, advirtió que las redes sociales amplifican estas expresiones y con frecuencia las convierten en objeto de burla o violencia digital, lo que incrementa el riesgo de estigmatización y exclusión.
REDES SOCIALES
El académico enfatizó que estas comunidades no surgieron con plataformas como TikTok o Instagram. Las primeras agrupaciones en línea relacionadas con estas identidades aparecieron hacia 1994, en foros de internet donde fandoms de películas de terror, como los hombres lobo, debatían que esas representaciones no reflejaban completamente lo que algunas personas sentían internamente.
“Las redes sociales no crearon el fenómeno, pero sí lo amplificaron y lo hicieron más visible”, sostuvo Spíndola Zago. También aclaró que no se trata necesariamente de una disociación de la realidad. Muchas personas therian reconocen su condición humana, pero consideran que en ellas existe una dimensión animal simbólica o identitaria.
ESTRÉS CONTEMPORÁNEO
En el plano social, el especialista de la Ibero Puebla apuntó que influyen factores como el estrés contemporáneo. El ser humano, explicó, no está diseñado para buscar aprobación constante de miles de personas, dinámica que se ha intensificado con las plataformas digitales.
La adolescencia, etapa en la que se concentra buena parte de quienes se identifican como therians, es un momento clave en la búsqueda de identidad. En algunos casos, estas expresiones pueden funcionar como mecanismos para afrontar traumas no procesados, duelos o la sobreestimulación social.
Asimismo, mencionó que existen reportes sobre una mayor presencia de juventudes neurodivergentes en estas comunidades, quienes podrían encontrar una forma de expresar malestar o de protegerse ante el exceso de estímulos sociales.
En síntesis, concluyó, el fenómeno puede entenderse como una combinación entre la exploración identitaria propia de la juventud y, en ciertos casos, una estrategia de afrontamiento frente a contextos de estrés generalizado o sufrimiento no resuelto.
“Más que ridiculizar o simplificar, el reto es comprender los matices y las necesidades que subyacen a estas manifestaciones culturales contemporáneas”, finalizó el especialista en historia y humanidades.
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