Un juicio histórico sobre la adicción a redes sociales se reanudó ayer. Un alto ejecutivo de YouTube declaró ante un tribunal civil en Los Ángeles.
Cristos Goodrow, vicepresidente de la plataforma, negó que el diseño busque el consumo compulsivo. Afirmó que el objetivo principal es aportar valor al usuario.
Goodrow insistió en que YouTube no maximiza el tiempo de permanencia deliberadamente. Según su testimonio, la ingeniería prioriza ofrecer contenido de alta calidad y relevancia.
Este proceso legal determinará si Google y Meta diseñaron sus algoritmos para enganchar a menores. Familias estadounidenses acusan a las firmas de fomentar el uso compulsivo.
El abogado demandante, Mark Lanier, cuestionó la remuneración de los ejecutivos. Sugirió que sus bonos aumentan proporcionalmente con la participación de los usuarios activos.
Lanier detalló funciones críticas como la reproducción automática de videos. También mencionó las versiones infantiles diseñadas para atraer a los usuarios más jóvenes hoy.
La parte acusadora presentó documentos internos sobre los efectos nocivos del uso excesivo. Señalan que la empresa conocía investigaciones externas sobre daños en la salud mental.
El juicio continuará hasta finales de marzo de 2026. Un jurado decidirá la responsabilidad de las empresas en casos de ansiedad y depresión.
Mark Zuckerberg, director de Meta, también compareció recientemente en la misma corte. Reconoció fallas previas en la identificación de usuarios menores de edad en Instagram.
Empresas como TikTok y Snapchat evitaron el juicio tras alcanzar acuerdos económicos. Este caso sentará un precedente para miles de demandas similares en curso.+1
La resolución impactará cómo las plataformas gestionan el contenido para la juventud. El mundo tecnológico observa de cerca este veredicto por sus implicaciones globales.
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