El municipio de San Lorenzo Axocomanitla, en Tlaxcala, encabeza la lista de localidades con la mayor tasa de feminicidio en México, al registrar 16.9 casos por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con un análisis de la organización México Evalúa sobre la evolución de la violencia letal contra mujeres en el país.

La cifra coloca a este municipio muy por encima de otras regiones del país. El segundo lugar corresponde a Mexicaltzingo, en el Estado de México, con una tasa de 6.8, mientras que Culiacán, en Sinaloa, ocupa la tercera posición con 3.6 casos por cada 100 mil habitantes.

Especialistas y organizaciones civiles advierten que el problema podría ser aún más grave debido al alto nivel de impunidad. Edith Méndez, integrante de la colectiva Mujer y Utopía AC, señaló que en la entidad se ha documentado hasta 98% de impunidad en casos de feminicidio, ya que muchos asesinatos de mujeres se clasifican como accidentes u homicidios simples, lo que impide que se investiguen bajo los protocolos correspondientes.

En los últimos tres años, la organización ha registrado entre 25 y 31 muertes violentas de mujeres en Tlaxcala, cifras que —afirman— evidencian una subestimación del problema en los registros oficiales. Además, denuncian que en el estado no existen suficientes especialistas para aplicar correctamente los protocolos de investigación que contemplan delitos relacionados como feminicidio, trata de personas y violencia sexual.

La preocupación también se vincula con un fenómeno que durante años ha marcado a la entidad: Tlaxcala es considerado uno de los principales focos rojos de trata de personas en México, especialmente con fines de explotación sexual. De acuerdo con activistas, varias víctimas localizadas en la entidad provienen de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Ciudad de México y Estado de México, lo que podría indicar redes de violencia vinculadas con trata y crimen organizado.

A nivel nacional, el estudio “Violencia en México 2015-2025” señala que, aunque en 2025 los feminicidios disminuyeron 15.5% respecto a 2024, el delito aún se mantiene 68.5% por encima de los niveles registrados en 2015. Expertos advierten que, pese a la reducción reciente, la violencia feminicida sigue siendo uno de los mayores desafíos de seguridad y justicia en el país.

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