El sonido de disparos, tanto reales como simulados, no es señal de alarma en Chinampac, sino reflejo del riguroso entrenamiento de la Guardia Nacional, donde la unidad de élite FERI (Fuerzas Especiales de Reacción e Intervención) perfecciona su capacidad para enfrentar escenarios de alto riesgo.

Bajo estrictos protocolos, los elementos ejecutan maniobras diseñadas para responder con precisión y rapidez. A través de simuladores virtuales, recrean situaciones críticas que exigen decisiones inmediatas, mientras que en el campo de tiro refuerzan habilidades con armas cortas y largas. La exigencia es uniforme: tanto personal experimentado como nuevos integrantes repiten los procedimientos hasta dominar cada movimiento.

Uno de los ejercicios más relevantes es el rescate de rehenes, donde los elementos simulan el ingreso a una vivienda controlada por amenazas. En cuestión de segundos deben neutralizar riesgos y extraer a la víctima, replicando la tensión de un operativo real.

Actualmente, esta fuerza especializada cuenta con 497 elementos activos, incluyendo 30 mujeres que participan en misiones clave. Su papel ha sido determinante en acciones recientes, como el operativo en Jalisco donde fue abatido El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que confirma su relevancia en tareas de alto impacto.

Con la mirada puesta en el Mundial 2026, la Guardia Nacional refuerza su preparación para integrarse a los dispositivos de seguridad. En este contexto, el entrenamiento constante busca reducir errores y fortalecer la coordinación operativa.

En Chinampac, cada práctica deja claro que en materia de seguridad nacional, la preparación no es opcional, es determinante.

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