El Estadio Banorte quedó oficialmente reinaugurado entre aplausos y fuertes críticas. Los aficionados reportaron serias fallas en la infraestructura y la organización del evento.
A pesar del buen ambiente, las redes sociales se inundaron de quejas constantes. Los espectadores señalaron la falta de visibilidad hacia el campo de juego.
Anuncios de publicidad electrónica alrededor de la cancha obstruyeron la vista de muchos. Esto generó molestia entre quienes pagaron por lugares en las tribunas bajas.
Además, el acceso a los asientos resultó complicado para cientos de asistentes. Hubo problemas técnicos para realizar pagos con tarjeta de crédito dentro del recinto.
La organización del transporte para los seguidores de la Selección Mexicana fue cuestionada. Algunos visitantes aseguraron hacer filas de hasta dos horas para ingresar.
Antes del encuentro, caravanas de grupos de animación alegraron las inmediaciones del inmueble. Un espectáculo de luces destacó durante el medio tiempo del partido amistoso.
El transporte público, como el Tren Ligero, cumplió con las expectativas de traslado. Sin embargo, manifestaciones externas provocaron retrasos importantes para llegar al silbatazo inicial.
En los accesos, la falta de señal de Internet afectó los lectores de boletos. Afortunadamente, no se registraron aglomeraciones masivas en las entradas principales del estadio.
La seguridad se vio empañada por un trágico incidente en las instalaciones. Se reportó el fallecimiento de un aficionado presuntamente en estado de ebriedad.
Las autoridades deberán corregir estos errores logísticos antes del próximo encuentro internacional. La experiencia del usuario es clave para el éxito de estos eventos deportivos.
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