El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ofensiva comercial al firmar decretos que imponen nuevos aranceles a medicamentos importados y endurecen las reglas para la industria de los metales, en un movimiento que reaviva tensiones en el comercio internacional.
La medida, que coincide con el aniversario de su política de aranceles globales, busca incentivar el regreso de la producción farmacéutica al territorio estadounidense. Según la Casa Blanca, los gravámenes podrían alcanzar hasta el 100%, aunque países con acuerdos comerciales como la Unión Europea, Japón y Corea del Sur enfrentarán una tarifa reducida del 15%.
El gobierno estadounidense argumenta que esta estrategia responde a la necesidad de garantizar la seguridad nacional en el suministro de medicamentos, así como reducir la dependencia de mercados extranjeros, una preocupación que ha ganado relevancia tras recientes crisis en la cadena de suministro.
En paralelo, la administración de Trump anunció una revisión profunda de los aranceles sobre acero y aluminio, con el objetivo de frenar prácticas consideradas desleales. Autoridades aseguran que algunas empresas manipulan los precios de producción para vender más barato en Estados Unidos, afectando a la industria local.
Analistas advierten que estas decisiones podrían provocar un aumento en los precios de los medicamentos y generar nuevas fricciones con socios comerciales clave, impactando directamente a consumidores y mercados globales.
El anuncio marca un nuevo capítulo en la política proteccionista de Trump, con implicaciones directas en la economía internacional y posibles repercusiones en países como México.

