En Puebla, el acceso a una vivienda propia es un desafío creciente para las nuevas generaciones. Actualmente, el 60 por ciento de la juventud poblana percibe apenas un salario mínimo.

Según un informe de la Universidad Iberoamericana de Puebla, la precariedad laboral es el mayor obstáculo. Jóvenes como Ximena y Andrea luchan diariamente por cubrir rentas y servicios básicos.

Ximena necesita dos empleos para pagar un alquiler de 4 mil 500 pesos mensuales. Por su parte, Andrea opta por rentas compartidas para costear su especialidad académica y gastos personales.

Aunque sus pagos se consideran "económicos", el mercado inmobiliario muestra cifras alarmantes. En municipios como San Andrés Cholula, el promedio de renta alcanzó los 25 mil 143 pesos.

En la capital de Puebla, el costo promedio de alquiler se situó cerca de los 19 mil 985 pesos. Esto representa un incremento del ocho por ciento en los últimos meses.

Zonas como Angelópolis, La Paz y Huexotitla se mantienen como las más costosas. En contraste, áreas como Cuautlancingo y San Manuel resultan ligeramente más accesibles para los trabajadores.

Adquirir una propiedad es aún más complejo que rentar. Una casa de interés social en la entidad cuesta, en promedio, 1.38 millones de pesos actualmente.

Las viviendas residenciales superan los tres millones de pesos. Esta brecha económica obliga a los jóvenes a postergar sus planes de independencia o patrimonio propio indefinidamente.

Para Ximena y Andrea, el deseo de un hogar propio persiste pese a las dificultades. Sin embargo, reconocen que sin mejores oportunidades laborales, el sueño seguirá siendo inalcanzable.

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