El relleno sanitario de Chiltepeque se encuentra rebasado por la acumulación de basura y su impacto ambiental ya afecta a garzas, perros, ganado y a habitantes de comunidades cercanas como Santo Tomás Chautla, San Pedro Zacachimalpa y San Francisco Totimehuacán. Desde 2016, una tesis de ingeniería ambiental de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) ya advertía sobre problemas derivados de la acumulación de lixiviados ocasionada por los escurrimientos pluviales.

La investigación proponía construir canales para captar el agua de lluvia, mejorar el sistema de drenaje del basurero, reforzar las barreras de impermeabilización y compactar de manera adecuada la cobertura diaria de residuos. Además, en una investigación previa, especialistas también señalaron deficiencias en la captación del biogás generado por la descomposición de la basura, además de la falta de personal capacitado para operar el sitio. Los lixiviados que se filtran del relleno sanitario contaminan cuerpos de agua cercanos y alcanzan el río Alseseca, ubicado a aproximadamente 200 metros del basurero.

Este afluente desemboca en la presa de Valsequillo, considerada la más importante del estado y una de las más contaminadas. El nivel de polución quedó evidenciado en un estudio realizado por el activista Darinell Keller en un pozo cercano a Chiltepeque, donde se detectó la presencia de cianuro, arsénico, mercurio, plomo y bacterias como E. coli, entre otros contaminantes considerados altamente peligrosos para la salud.

La propia investigación de la BUAP, elaborada hace casi una década, ya había documentado que los lixiviados contenían altas concentraciones de hierro, iones de sulfato y ácidos orgánicos. Pese a ello, el relleno sanitario recibía desechos de municipios como Coronango, Puebla, Huejotzingo, Ocoyucan, Amozoc, Cuautlancingo, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula.

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