Historial de masacres Tras la tragedia ocurrida este domingo en Tehuitzingo, donde 10 personas fueron asesinadas, resulta inevitable recordar otros episodios similares que han enlutado a Puebla. Uno de los casos más dolorosos ocurrió el 9 de junio de 2016 en la comunidad indígena de El Mirador, en el municipio de Coxcatlán, en la Sierra Negra, donde 11 personas -cinco mujeres, cuatro hombres y dos niñas- fueron brutalmente asesinadas. En ese entonces, la Fiscalía General del Estado concluyó que el móvil habría sido una venganza personal con tintes pasionales. Lejos de tratarse de un hecho extraordinario, la violencia colectiva ha dejado una estela de dolor en la entidad.
Tan sólo en 2023 se reportaron 15 masacres y un saldo de 40 personas muertas en ocho multihomicidios. Y los antecedentes siguen acumulándose. Basta recordar el ataque armado registrado en 2022 en una vivienda de Atlixco, donde 10 integrantes de una familia originaria de Veracruz fueron asesinados, presuntamente por disputas relacionadas con el narcomenudeo. Cada una de estas tragedias deja hogares rotos, comunidades marcadas por el miedo y una sociedad que poco a poco corre el riesgo de normalizar el horror. El verdadero desafío radica en evitar que la violencia siga convirtiéndose en parte cotidiana del paisaje social. Porque cuando las masacres dejan de sorprender, lo que también comienza a perderse es la capacidad colectiva de indignarse y exigir justicia.
¿Será?
Tehuitzingo en alerta Aunque históricamente el municipio de Tehuitzingo ha mantenido niveles delictivos inferiores a los de las grandes ciudades del estado, la violencia de alto impacto ha comenzado a modificar el panorama local. En los últimos años, los homicidios dolosos se mantuvieron prácticamente sin variaciones significativas: 15 casos en 2023, 15 en 2024 y 13 en 2025. A ello se suma un contexto regional complejo. La ubicación estratégica de Tehuitzingo como punto de conexión hacia Oaxaca y otras zonas de la Mixteca ha favorecido la presencia de delitos como el robo en carreteras. Paralelamente, la violencia familiar continúa siendo uno de los problemas más recurrentes en la comunidad. Sin embargo, los hechos recientes evidencian que la violencia sigue arraigada y con capacidad de escalar rápidamente.
La expansión de grupos delictivos, los conflictos regionales y la limitada capacidad operativa de las corporaciones locales han convertido a varias regiones de la entidad en territorios vulnerables.
¿Será? 50 años de sacerdocio Mientras el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, se prepara para celebrar su cumpleaños número 76 este 21 de mayo, también enfrenta una etapa clave de su trayectoria pastoral: la espera de la resolución del Vaticano sobre la renuncia que presentó al cumplir la edad establecida por el derecho canónico. A la celebración personal se suma el reconocimiento a cinco décadas de vida sacerdotal, motivo por el cual se han organizado misas en el Seminario Palafoxiano. La permanencia de Sánchez Espinosa en el cargo es una práctica habitual dentro de la estructura eclesiástica, donde los cambios dependen de los tiempos y decisiones de la Santa Sede.La expectativa ahora gira en torno a quién podría sucederlo y cuál será el rumbo pastoral que tomará la Arquidiócesis, en una entidad donde la Iglesia mantiene una fuerte influencia social y política. ¿Será?
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