La construcción de ciudades inteligentes enfrenta un desafío que va más allá de la tecnología. Para la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, el verdadero desarrollo urbano debe centrarse en las personas y no únicamente en las herramientas digitales o los avances tecnológicos.
Durante el tercer día de actividades del Smart City Latam Congress, la activista y defensora de los derechos humanos participó en la conferencia “Hacia ciudades más humanas, inclusivas y sostenibles”, donde compartió escenario con el alcalde de Puebla, José Chedraui Budib.
Ante representantes de gobiernos, universidades, empresas y organizaciones civiles, Menchú sostuvo que las ciudades del futuro requieren una visión que priorice el bienestar humano, la inclusión social y la convivencia pacífica. Afirmó que el uso de la Inteligencia Artificial (IA) y otras innovaciones tecnológicas no garantiza por sí solo una mejor calidad de vida para la población.
“Si vamos a formar una ciudad muy inteligente porque puede manejar la inteligencia artificial y estamos olvidando al ser humano, ¿cómo vamos a hacer una alianza hoy para que funcione?”, cuestionó durante su intervención.
Advierte sobre una crisis de deshumanización
La líder indígena maya quiché señaló que el mundo atraviesa una crisis global de deshumanización, situación que obliga a replantear la manera en que las sociedades diseñan políticas públicas y construyen sus espacios urbanos.
Asimismo, recordó que diversos foros internacionales han advertido durante décadas sobre la importancia de preservar los valores humanos como condición indispensable para garantizar el futuro de la humanidad.
Bajo esta perspectiva, destacó la necesidad de fortalecer liderazgos éticos, comprometidos con sus comunidades y capaces de generar soluciones sostenibles frente a los retos sociales actuales. También enfatizó la importancia de prevenir conflictos mediante el diálogo y la participación ciudadana.
Diversidad cultural, clave para una ciudad inteligente
Otro de los ejes centrales de su mensaje fue la defensa de la diversidad cultural y lingüística. Menchú aseguró que una ciudad verdaderamente inteligente debe reconocer las distintas formas de conocimiento, identidad y organización social que existen en el mundo.
“El problema no es la inteligencia, sino cómo incluir la inteligencia de otros para que el mundo inteligente que queremos sea un mundo inteligente para todos”, expresó.
En ese contexto, propuso el desarrollo de plataformas tecnológicas capaces de integrar, preservar y difundir los diferentes idiomas y expresiones culturales de los pueblos.
Cultura de paz y cooperación intergeneracional
Durante su participación, la Premio Nobel rechazó la violencia como mecanismo para resolver diferencias políticas o sociales. Consideró que las sociedades democráticas requieren diálogo, respeto mutuo y construcción de acuerdos para avanzar hacia modelos de desarrollo más equilibrados.
Finalmente, Menchú convocó a impulsar una cultura de paz, fortalecer la colaboración entre generaciones y aprovechar tanto la experiencia de los adultos mayores como la creatividad de los jóvenes.
Con ese llamado, la activista dejó un mensaje claro para los asistentes al Smart City Latam Congress: el futuro de las ciudades dependerá menos de la tecnología y más de la capacidad de construir comunidades humanas, incluyentes y solidarias.
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