La Semana de la Moda masculina de París estuvo marcada por el lujo, las tendencias de género y la polémica, además de las altas temperaturas registradas en Francia.

Uno de los eventos más comentados fue el desfile de Louis Vuitton, diseñado por Pharrell Williams, quien recreó una playa con arena y una enorme ola artificial como parte de su propuesta inspirada en el surf y el océano.

Sin embargo, el espectáculo generó controversia debido a la coincidencia con una ola de calor en París, lo que provocó críticas en redes sociales por el supuesto impacto ambiental del montaje.

La empresa matriz LVMH respondió que el agua utilizada en la instalación provenía de la red pública y sería reutilizada mediante un sistema de circuito cerrado.

A pesar de ello, el evento ya había generado inconformidad previa entre estudiantes que habitan la ciudad universitaria donde se realizó el montaje, al sur de París.

Más allá de la polémica, la edición destacó por una fuerte tendencia hacia la fusión entre la moda masculina y femenina.

Diseñadores como Dries Van Noten y Egonlab presentaron colecciones con transparencias, tonos nude y siluetas sensuales que rompen con los códigos tradicionales del vestuario masculino.

Expertos como Patrick Clark, editor de GQ France, señalaron que esta tendencia representa una “contaminación” entre ambos estilos y una reinterpretación de la masculinidad moderna.

Otra figura clave fue Jonathan Anderson, quien en Dior presentó trajes fluidos con telas ligeras y casi transparentes.

También destacaron las referencias al pijama como prenda de lujo reinterpretada, presente en colecciones de Dior, Givenchy y otras firmas.

El uso del cuero fue otra constante en la temporada, con propuestas de Saint Laurent, Sonia Carrasco y Sarah Burton para Givenchy, quienes incorporaron materiales sofisticados en diseños deportivos y elegantes.

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