Apuesta por el desgaste
Casi dos semanas después de que estallara la controversia por los dichos de Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares Ramírez sobre los adultos mayores, el líder de de Morena en el Congreso, Pável Gaspar, finalmente fijó una postura sobre sus compañeras y sostuvo que ambas tienen la libertad de decidir si permanecen o no dentro del grupo legislativo que encabeza. Al mismo tiempo, señaló que, mientras no exista una resolución definitiva de la Comisión de Honestidad y Justicia del partido, no puede hablarse de una sanción final en contra de las diputadas, una postura que deja más preguntas que respuestas. El movimiento guinda parece moverse entre el sí y el no, entre el quizá y el todavía no, como si apostara a que el paso del tiempo acabe por diluir una polémica que, al menos en la llamada aldea digital, sigue vigente. No obstante, persisten las voces que demandan una sanción contundente y, sobre todo, que este tipo de episodios no vuelvan a repetirse. Porque, en lugar de concentrar sus esfuerzos en presumir resultados legislativos, impulsar iniciativas de beneficio social o rendir cuentas a sus representados, algunos integrantes de la clase política parecen más interesados en mantener su exposición personal, aun cuando sus declaraciones terminen generando rechazo entre la ciudadanía. ¿Será?
Comunicar o censurar
A quien tampoco le fue bien en redes sociales fue a Gabriela Orduña, enlace de Comunicación de la SEP estatal, luego de que lanzara una serie de gestos de desaprobación hacia reporteros de la fuente que cuestionaban al secretario Manuel Viveros. Durante la entrevista, Orduña mostró evidente molestia ante una de las preguntas formuladas por un reportero. La actitud no pasó desapercibida para algunos internautas, quienes la compararon con la actitud mostrada días atrás por el vocero del Gobierno de Tlaxcala, Antonio Martínez, quien interrumpió a un reportero que lanzó una pregunta cuando la gobernadora Lorena Cuéllar respondía otra. En aquella ocasión, el funcionario recurrió a expresiones como “qué pedo” y “no mames”, acompañadas de gestos de desaprobación. Ambos episodios materializan una vieja confusión en las áreas de comunicación social: creer que su función consiste en controlar preguntas, limitar entrevistas o decidir qué información resulta conveniente. Porque cuando un director o un enlace se convierten en filtro, censor o regañón de los reporteros, termina convirtiéndose, paradójicamente, en el principal obstáculo para la comunicación institucional. ¿Será?
Detenido en el tiempo
El emblemático reloj El Gallito del Paseo Bravo permanece descompuesto y con las manecillas detenidas a las 10:35 horas. La falla estaría relacionada con la falta de mantenimiento especializado y un aparente conflicto de competencias. Hace unos meses, el Ayuntamiento de Puebla entregó en comodato este parque urbano al Gobierno del Estado para que se hiciera cargo del mantenimiento. En principio, ello colocaría a Convenciones y Parques como la instancia responsable; sin embargo, el organismo sostiene que la reparación corresponde a la Secretaría de Infraestructura. En medio de este intercambio, el regidor de Morena, Leobardo Rodríguez, recordó que el comodato implica precisamente que el municipio deja de ser responsable del espacio durante la vigencia del acuerdo. Mientras la responsabilidad va y viene, uno de los monumentos más representativos de Puebla, punto de reunión y referencia, permanece detenido en el tiempo, en espera de que las autoridades se pongan de acuerdo para volver a marcar, con total exactitud, el paso de las horas. ¿Será?
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