Misterio tras detención

La detención de Antonio Hernández Pacheco, secretario de Seguridad Ciudadana de Atlixco, abre una serie de interrogantes sobre la posible protección o encubrimiento de grupos criminales que operan en la región. El mando fue capturado por policías estatales cuando, de acuerdo con la versión de la alcaldesa Ariadna Ayala, se encontraba en la Vía Atlixcáyotl participando en una persecución contra presuntos asaltantes de un cuentahabiente. Sin embargo, la Fiscalía descartó que el arresto obedeciera a una confusión o estuviera directamente relacionado con el robo bancario. Hernández Pacheco es investigado por abuso de autoridad, cohecho e incumplimiento de un deber legal. Más allá del operativo, lo verdaderamente importante será conocer qué hay detrás de las acusaciones. Si se confirma que desde una corporación encargada de combatir al crimen hubo protección o complicidad, el caso trascenderá al funcionario detenido y pondrá bajo la lupa a toda la institución. Porque cuando quienes deben garantizar la seguridad terminan bajo sospecha de proteger a delincuentes, la confianza ciudadana queda en juego y la justicia debe llegar hasta las últimas consecuencias. ¿Será?

Inseguridad a bordo 

Las imágenes captadas por la cámara de seguridad instalada en la unidad 34 de la Ruta 27 dan cuenta de la violencia con la que se perpetró un asalto, en el que tres pasajeros resultaron baleados, entre ellos una mujer cuyo estado de salud se reporta como grave. En la grabación se observa cómo dos sujetos primero amagaron al chofer y posteriormente se dirigieron contra los pasajeros. A quienes se resistieron al robo, simple y sencillamente, les dispararon a quemarropa. De acuerdo con el número de denuncias formales ante la Fiscalía General del Estado, entre 2018 y 2026 se han presentado siete mil 800 denuncias por robo en transporte público. Tan sólo de enero a julio de este año suman mil 43 casos, mientras que la cifra más alta de este periodo se registró el mes pasado, con 163 denuncias. Lo que ocurre en el transporte público de Puebla capital refleja una crisis que va mucho más allá de la necesidad de renovar las unidades. El problema también está en la facilidad con la que los delincuentes pueden actuar, escapar y apostar a la impunidad. Los autobuses urbanos deberían ser un espacio seguro para quienes todos los días lo utilizan para trabajar, estudiar o regresar a casa. Hoy, para miles de poblanos, subir a una unidad representa también exponerse a un asalto, a una agresión e incluso a perder la vida. ¿Será?

Camiones que matan

Y ahora que hablamos del transporte público, la muerte de Minita, de 84 años, integrante del colectivo Voz de los Desaparecidos, nos recuerda que el servicio urbano de pasajeros también representa un riesgo para los peatones que, por cualquier otra circunstancia, terminan atropellados. De acuerdo con registros periodísticos, en los primeros ocho meses de este año, al menos cinco personas han sido arrolladas por microbuses en el Centro Histórico. La falta de pericia de algunos conductores, aunada a las precarias condiciones laborales que enfrentan, forman un peligroso caldo de cultivo que termina exponiendo a todos. Así, un volantazo, una vuelta mal ejecutada, el exceso de velocidad o cualquier otra infracción puede convertirse, en cuestión de segundos, en una tragedia. Y mientras no se atiendan de fondo las condiciones laborales de los operadores, la capacitación que reciben y la supervisión de las unidades, el transporte público seguirá siendo no sólo un servicio indispensable, sino también un factor de riesgo para quienes lo utilizan. ¿Será?

📌Esto también te va a interesar, dale click 📌

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *