Este año se edificaron 53, número que corresponde con la cifra de personas fallecidas de octubre de 2015 a septiembre de 2016; la recomendación para los admiradores de las ofrendas es llevar veladoras o flores
Por Ángeles González Bretón / Agencia Notimex 

Foto: Archivo Cuartoscuro

Las ofrendas que los pobladores del municipio de Tochimilco rinden a sus seres queridos fallecidos son monumentales altares que llegan a una altura de dos metros, con una inversión de hasta 30 mil pesos.

“Recordemos que para la parte mesoamericana, la vida como la muerte es un solo proceso. En la cultura prehispánica la muerte es sólo un eslabón para avanzar al crecimiento del alma, mientras que para los cristianos la muerte es un paso para el cielo o el infierno”, expuso Flavio Pérez, presidente del Consejo de Turismo de Tochimilco.

Desde el pasado 28 de octubre comenzó la instalación de ofrendas, pero solamente se edificaron dos porque ese día se dedica a las personas que fallecieron a causa de un accidente. El 31 de octubre se montó una, porque ese día es para recordar a los niños que murieron.

A partir del mediodía del 1 y 2 de noviembre, que están dedicados a los adultos y Todos los Santos, los visitantes a Tochimilco pueden admirar las 53 ofrendas que en total se edificaron este año y que corresponde al número de personas que perdieron la vida de octubre de 2015 a septiembre de 2016.

“Hay que recordar que de acuerdo con las creencias, el alma de la persona que muere tardará 80 días en someterse al juicio de lo que hizo bien y lo que hizo mal a lo largo de su vida”, dijo.

Agregó “que la ofrenda no se puede poner a las personas que recién murieron, su alma aún no termina de ser enjuiciada”.

En entrevista, estableció que las ofrendas para los muertos de Tochimilco, al igual que el vecino municipio de Huaquechula, “se distinguen por ser altares que se conforman de tres niveles”.

Expuso que “se emplea papel metálico dorado, telas como satín o raso en impecable color blanco, mucha luz y ceras que se les conoce como escamadas, por tener la apariencia de estar chorreadas”.

Pérez describió que el primer nivel representa la parte viva del ser querido, lo que le gustaba cuando vivía, “por eso en ese espacio se coloca comida que era su preferida, mole con guajolote, chayotes, botella de tequila o la bebida alcohólica de su preferencia, chocolate, dulces de alfeñique, mucho pan de muerto, flores y frutas y hay quienes colocan semillas”.

En el segundo nivel se coloca la fotografía de la persona que murió. El cuadro es flanqueado por ángeles de cartón y por “llorones” que son pequeñas figuras de ángeles o niños en cerámica y que posan como si estuvieran llorando o limpiando sus ojitos con las muñecas de sus manos.

En el tercer nivel hay una imagen religiosa de la cual era devoto el difunto, pues hay quienes colocan al Sagrado Corazón de Jesús, a la Virgen de Guadalupe, o al Niño Dios, junto con más luces y más ángeles de cartón.

En las casas de las 53 familias que este año colocaron su altar de muertos los trabajos para montar la ofrenda les llevó cuatro días de preparación, pues los altares los mandan hacer con artesanos de Tochimilco, quienes se han especializado en los diseños de éstos que tienen un costo en promedio de 10 mil pesos.

De piso a techo y de pared a pared se monta la ofrenda, que por lo regular se instala en el espacio donde normalmente está la sala, pues durante estos días de Todos Santos el altar de muertos es lo único que permanece en esa habitación, ningún otro objeto o mueble.

Para cumplir con la tradición, dijo Flavio Pérez, la familia se prepara al ahorrar a lo largo del año “porque no se sabe cuándo llegará la muerte a sorprenderlo, pero ellos deben estar listos”; además, los connacionales que viven en Estados Unidos ayudan a sus familias con el envío de remesas, especialmente para estas fiestas que llegan a generar un costo de hasta 30 mil pesos por ofrenda.

Todos los que deseen conocer las ofrendas de Tochimilco podrán hacerlo con la única recomendación de ser respetuosos con los deudos de las víctimas. “Los familiares abren sus casas para recibirlos como lo dicta la tradición, que está viva, pero no son atractivos turísticos ni espectáculos”.

Se recomienda acudir con veladoras, ceras o flores para obsequiar a las familias de los difuntos, y como respuestas los dueños de las casas ofrecerán a los visitantes chocolate de agua y pan de muerto que en la región se le conoce como bollos y hojaldras.

Este año esperan recibir cerca de 15 mil personas provenientes del interior del estado de Puebla, entidades vecinas y de algunos países extranjeros que están de visita en la ciudad de Puebla.

Tochimilco, que en náhuatl significa “En la cementera de los Conejos”, se localiza en la parte centro oeste de Puebla, ubicado en la sierra nevada o laderas del volcán Popocatépetl, y cuenta con infraestructura carretera que permite el acceso desde cualquier punto.

Flavio Pérez también informó que en la plaza principal de Tochimilco, con motivo de la celebración de Todos Santos, se instalará una muestra gastronómica del municipio donde se cultiva plátano, tejocote, café, amaranto, guayabas, trigo, chile verde y muchas frutas de temporada.

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